29 julio 2018

Novela: Kallocaína

Por fin traigo una de las mejores lecturas que he hecho en lo que va de año, aunque también me produce cierto respeto, ya que sé que no voy a ser capaz de transmitir todo lo que me ha movido por dentro, y la desolación que me ha dejado. Pero seamos sinceros, cuando lees una distopía es inevitable terminar con una bajona de la leche. Eso, y que tiendas a analizar todo cuanto te rodea.

Karin Boye (1900-1941) era una poetisa y novelista sueca. Comprometida con los movimientos sociales y el pacifismo, le tocó vivir en una época muy oscura de la historia, y viajó por la Unión Soviética de Stalin, y por la Alemania nazi. Esas vivencias quedarían plasmadas en esta novela, donde las libertades de los individuos son pisoteadas y lo único que quedará es el temor al Otro.


Kallocaína (1940)
Autora: Karin Boye
Editorial Gallo Nero
Traducción: Carmen Montes Cano
Género: Futuro distópico

Leo Kall es un químico que está trabajando en la creación de un suero de la verdad que pueda ser empleado por el Estado para garantizar su seguridad y estabilidad. Tras largos trabajos consigue sintetizar la kallocaína, y para comprobar sus efectos comienza a probarla sobre personas cobaya voluntarias, con unos resultados más que sorprendentes. Aquellos sujetos a los que se aplica el suero desvelan completamente todos sus secretos, pensamientos y sentimientos. El alma humana queda totalmente expuesta, desapareciendo cualquier resquicio de individualidad e intimidad. Es a partir de aquí que Leo Kall empieza a ser consciente de las terribles consecuencias a las que puede llevar su hallazgo.


Mientras lees la novela es inevitable pensar en 1984, de George Orwell, por una serie de elementos que iré desgranando ahora. Lo curioso es que Kallocaína se escribió ocho años antes, y aunque el concepto de Gran Hermano se le debe a Orwell, Karin Boye ya introduce la idea de un estado totalitario y controlador de los individuos, incluso en la propia intimidad del hogar.

22 julio 2018

Cernégula, el pueblo de las brujas

Mientras leía la novela La fase del rubí, de Pilar Pedraza (ver reseña aquí), hubo una referencia a un lugar que me llamó la atención. El párrafo que despertó mi curiosidad fue el siguiente:

"-¿Qué es, hierba limonera?- pregunto interesada, dejando caer una gota en el dorso de mi mano y frotándola con la otra, mientras aspiro con los ojos cerrados, para que el perfume me inunde.
-¡Qué va! Es hierba de ahorcado de Cernégula- responde Mari Zarpa con un brillo de malicia en sus ojos chicos como los de una mona.
-¡Cernégula!- repito, soñadora-. ¿Ha estado alguna vez en Cernégula?
-Muchas veces, alma mía. ¿No le apetecería un viajecito? Seguro que sí, con esa cara de hechicera que tiene, y esas manos...
Asiento sonriendo. Cernégula..."

Lo primero que pensé: "No conozco este lugar, pero cuando Pilar Pedraza lo pone relacionado con la brujería, y siendo como es historiadora, algo de chicha tiene que haber aquí". Y en efecto, Cernégula es una pequeña localidad de Burgos conocida también como "el pueblo de las brujas".



Cuenta la leyenda que en la laguna de este municipio se reunían brujas venidas de otras partes de Castilla León, Navarra y Cantabria, para realizar sus aquelarres y compartir sus hechizos y pócimas mágicas. Hay numerosas referencias a Cernégula por parte de los inquisidores del Santo Oficio, y en refranes o textos que han mantenido viva la leyenda:

"Los sábados las brujas de Cantabria, tras churrar y al grito de 'Sin Dios y sin Santa María, por la chimenea arriba', parten volando en sus escobas rumbo a Cernégula donde celebran sus reuniones brujeriles alrededor de un espino, para luego proceder al bailoteo y chapuzarse en una charca de agua helada."

A principios del siglo XVII se produjo una fiebre en el norte de España de acusaciones por brujería a raíz de los casos de Zugarramurdi (Navarra). Me llama la atención la figura de Alonso de Salazar y Frías, un sacerdote e inquisidor de origen burgalés, que se encargó de estudiar miles de denuncias por brujería desde un punto de vista más racional, y se encontró con que la mayoría de los testimonios eran contradictorios, o no habían pruebas, con lo que evitó que muchos inocentes fuesen ajusticiados. Me recuerda a los dos inquisidores de La fase del rubí, Torcuato y el padre Losada, que son bastante racionales y son de la opinión de que hay mucho de superstición en los procesos que están investigando.


El Aquelarre, de Francisco de Goya y Lucientes


Os dejo aquí un artículo sobre Alonso de Salazar y Frías que me parece muy interesante, porque fue un hombre que plantó cara cuando todo estaba en contra, y por lo que fue apodado "el abogado de las brujas":

Alonso de Salazar y Frías, el abogado de las brujas, de la web el Diario de Burgos


Y aquí os dejo los enlaces de las dos webs de las que he sacado la información de Cernégula:

- Cernégula: el escondite de las brujas de Castilla, de la web El Norte de Castilla.

- Lugares con historia: Cernégula (Burgos) - Aquí tenéis un vídeo donde el alcalde de la localidad nos presenta su pueblo, la famosa charca de las brujas y la ruta de las brujas.


La de lugares y leyendas/historias interesantes que tenemos aquí al lado, y sin ser conscientes.

Esta entrada ha sido un poco espontánea y sin planificar mucho, pero espero que os haya gustado.

Hasta la próxima misión.



02 julio 2018

Novela: La fase del rubí


Repito con Pilar Pedraza, y en esta ocasión me dejo llevar a una época de supersticiones, brujería  y tribunales inquisitoriales. Ya tengo claro que cuando me apetezca leer algo inquietante con tramas oscuras, con esta autora lo voy a tener asegurado.


La fase del rubí (1987)
Autora: Pilar Pedraza
Editorial Valdemar (El Club Diógenes)
Género: sobrenatural, terror
Otras obras: El síndrome de Ambras; Arcano 13, cuentos crueles; La perra de Alejandría...

Nos encontramos en una ciudad castellana que no se llega a identificar, en pleno Siglo de las Luces (siglo XVIII), y se nos relata dos historias en paralelo. Por un lado, tenemos la narración en primera persona de Imperatrice, hija de un noble español y una patricia veneciana, donde nos cuenta cómo languidece rodeada de comodidades en su palacio de La Perla, y cómo en ocasiones, espoleada por sus pasiones, abandona la seguridad de sus muros en búsqueda de experiencias y placeres.
Por otro lado, seguimos a Torcuato, hermanastro de Imperatrice y secretario del Santo Oficio, en una narración en tercera persona en la que investiga una denuncia por brujería, y el caso de una joven monja que al parecer está siendo poseída por el demonio.


De momento, de Pilar Pedraza solo he leído dos novelas (con esta, tres), y un recopilatorio de relatos cortos. Pero en todas sus historias me ha pasado lo mismo: nunca sé hacia donde me lleva, me resulta imprevisible. Así que simplemente me dejo llevar y que me cuente aquello que desee.

Lo primero que me ha llamado la atención es el contraste entre ambos hermanos. Imperatrice ante la sociedad se presenta  como una noble caprichosa y un punto extravagante, de naturaleza melancólica. Gusta de tomarle el pelo a Torcuato y escandalizarlo con sus ocurrencias, por lo que sus conversaciones suelen ser bastante jugosas. Pero bajo esta fachada de languidez y melancolía hierve un espíritu salvaje, transgresor, morboso... y cruel. Criatura sensual que disfruta de rodearse de jóvenes y hermosas doncellas, siente atracción por lo extraño, lo fantástico y lo peligroso, sintiendo placeres en situaciones que ponen en riesgo su propia vida. La figura femenina, una vez más, aparece muy vinculada con lo animal, lo peligroso y atrayente a la vez.


El Aquelarre, de Francisco de Goya
Torcuato, sin embargo, aún siendo sacerdote, tiene una mentalidad donde prima la lógica y la razón, y junto a su amigo, el padre Losada, también cargo del Santo Oficio, intenta dar una solución razonable a los dos casos que se les presentan. Siente adoración por su hermanastra (de hecho, hay un momento que diría yo que era un poco incestuoso, ejem...), y desconoce completamente la verdadera naturaleza de ella y su doble vida.

Más preocupado por cerrar cuanto antes los dos procesos abiertos para poder dedicarse a sus traducciones del filósofo Tácito, ve con desesperación cómo todo se va enredando de una forma que no imaginaba. Como contrapunto a Torcuato se nos presenta la máxima autoridad religiosa de la ciudad, el obispo Barrientos, mucho menos permisivo con lo pagano, no así con sus propios lujos, preocupado de que la ciudad esté siendo víctima de fuerzas demoníacas o de ánimas descontentas, y deseoso de encauzar al rebaño hacia el sendero de la iglesia, aunque sea usando para sus fines los dos procesos en curso.

"-¿Y qué cree su ilustrísima que son, en definitiva?
-Ánimas, buen amigo, ánimas. Almas en pena que solicitan nuestras oraciones y limosnas para ver refrigerada su ardiente pasión en el Purgatorio.
-¡Ánimas del Purgatorio!- exclamó Torcuato con voz neutra y solemne, pensando para sus adentros que el interés del obispo por las ánimas comenzaba a rayar en la manía."

La ambientación es maravillosa, te sientes transportado a aquella época a través de la descripción de sus calles, de sus gentes, de su lenguaje y sus expresiones que suenan a veces un poco arcaicas. Y algo que veo que es marca de esta autora es esa atmósfera inquietante que envuelve a algunos de sus personajes, y una crueldad muy explícita a la hora de describir según qué escenas. Pero es curioso porque hay cierta belleza dentro de lo macabro, es como si la propia fascinación que siente Imperatrice por lo oscuro y mórbido te llegara a ti con deleite, un siniestro deleite. También hay cierto humor sutil que hace muy amena su lectura, y que le quita un poco de hierro a la dureza de algunos momentos.

"En el rostro de ella floreció una sonrisa oscura que recordó a Torcuato que la mujer es amarga como la muerte."

La recomiendo sobre todo a los amantes del terror con toques macabros, que disfruten de una buena ambientación de época, pero con un ritmo pausado. Los capítulos de Imperatrice son los que tienen un corte mucho más fantástico, además de siniestros, y son un auténtico disfrute. Realmente, los personajes femeninos que crea Pilar Pedraza son de lo más siniestro que he leído. Espero que no haya sido muy caótica la entrada, y os animéis con esta autora, porque tiene un estilo muy propio que me está resultando fascinante.

Hasta la próxima misión.


10 junio 2018

Novela: La bestia ciega

Apenas había salido de la misteriosa isla Panorama creada por Edogawa Rampo (1894-1965), cuando me he vuelto a adentrar en su retorcido universo. Si la primera tenía una atmósfera malsana mezclada con una extraña belleza, en La bestia ciega lo que he encontrado es de un grotesco y una perversidad que no me esperaba para la época en la que se escribió. Nos encontramos ante una novela 100 % eroguro, no apta para todos los públicos. Tanto, que el propio autor decidió censurar uno de los capítulos por parecerle demasiado perverso (capítulo que se ha recuperado en la edición de Satori). Pero esta novela contiene más que la truculenta historia de un criminal; nos está relatando cómo era la vida en Tokio en los años 20, y te descubre ciertos aspectos de la sociedad de su tiempo.


La bestia ciega (Mojû - 1931)
Autor: Edogawa Rampo
Editorial Satori
Traducción: Daniel Aguilar
Género: crimen, ero-guro
Otras obras: El extraño caso de la isla Panorama; Los casos del detective Kogoro Akechi; Los crímenes del jorobado; El lagarto negro...

Ranko Mizuki, la Reina de la Revista y la más bella flor de la escena music hall de Tokio, ha sido inmortalizada en mármol por un célebre escultor. Su esplendoroso cuerpo, de proporciones perfectas, es la pieza más admirada del Museo de Bellas Artes de la ciudad y Ranko acude allí a diario para deleitarse con la contemplación de su propia carne esculpida en mármol. Sin embargo, será su hermosura lo que acabe por convertir a Ranko en la presa más deseada de la bestia ciega.


Como en otras historias de este autor, se toca el tema de las obsesiones, sean del tipo que sean, y cómo esas obsesiones llegan a convertirse en el motor de la existencia de sus protagonistas. Personajes que no son capaces de adaptarse a su realidad intentan transformar lo que les rodea, ya sea a pequeña o gran escala, para crear su propio mundo. 

En La bestia ciega nos encontramos con un extraño hombre, ciego, que según vamos descubriendo, ha heredado una gran fortuna de sus padres. La carencia del sentido de la vista hace que su sentido del tacto se desarrolle muchísimo, y se obsesiona en el deleite que le prodigan sus manos al tocar las formas de un cuerpo femenino. Dilapida su fortuna para construir un mundo propio, sensual y táctil. Una enorme habitación en la que recrea el cuerpo femenino en diferentes materiales, para disfrute de sus manos. Pero con el tiempo su obsesión va a más, y no le basta con esas frías réplicas de cuerpos. Necesita un cuerpo femenino de verdad, y es en este punto donde cruza la línea roja y se convierte en la bestia ciega. Acecha a sus presas, las secuestra, y las encierra en esa extraña habitación donde dará rienda suelta a todas sus enfermizas obsesiones.


Según va avanzando la historia, se va volviendo más delirante. De hecho, al final de la novela hay un epílogo del propio traductor, Daniel Aguilar, que la denomina ero-gro-nonsense, es decir, erotismo grotesco sin sentido o absurdo. Cuando creía que ya había leído algo difícil de superar en cuanto a depravación, pam... me sorprendía con algo todavía más bestial y grotesco.

Algo que me ha llamado mucho la atención del libro son las mujeres que aparecen. Según iba leyendo, me vino a la cabeza un artículo que leí hace mucho sobre las moga o modan gaaru (chicas modernas) de la era Taisho, que serían algo parecido a las flapper en Estados Unidos. Tanto la estrella Ranko Mizuki como las otras que aparecen en la historia son mujeres jóvenes, independientes económicamente y con un estilo de vida bastante liberado para lo que eran las normas sociales en el Japón de los años 20 o 30 del siglo XX. Visten ropa occidental, van a cafés y fiestas, salen con hombres... vamos, todo lo contrario a lo que la sociedad japonesa esperaba de ellas. También, en un momento de la novela aparece un grupo de buceadoras, chicas que recolectaban ostras y marisco en el mar, y en la conversación que mantienen queda claro que son ellas las que con su duro trabajo sacan adelante a sus familias. Acostumbrada, por otras novelas japonesas, a una imagen más sumisa y tradicional de la mujer, encontrarme con este otro tipo de féminas me ha resultado llamativo.

He de aclarar que no se trata de una novela detectivesca en la que seguimos las pesquisas de la policía para atrapar al criminal. En todo momento seguimos los pasos de esta bestia, y vemos cómo va evolucionando su forma de actuar. Lo que al principio es una obsesión puramente sensual termina transformándose en puro placer asesino. Rampo no se corta un pelo a la hora de describir sus crímenes, y el nivel de brutalidad y delirio es tan alto en algunos momentos que no sabes si horrorizarte, o reírte entre sudores fríos.


En conclusión: El extraño caso de la isla Panorama es una novela que, aún teniendo momentos un tanto macabros, creo que es más asequible para el público en general. Sin embargo, La bestia ciega alcanza unos momentos de crueldad y sadismo que no todo el mundo puede tolerar. Nos introduce en la enfermiza mente de un terrible criminal, y somos testigos de sus actos. Hay relaciones amorosas enfermizas y sadomasoquismo, delirio, violencia, sangre... una combinación de elementos solo recomendable para lectores con estómago fuerte... y con cabezas taladradas como la mía. Sin duda, aquí tenemos al maestro del ero-guro en estado puro.

Hasta la próxima misión.


03 junio 2018

Tarde librera en la Feria del Libro de Madrid




Al fin he ido a la Feria del Libro que se celebra todos los años en el parque del Retiro. Desde hace unos años, por A o por B, nunca voy, y me apetecía bastante. Y viviendo en la misma provincia, no había excusa posible, ¡no, no, no! Si estáis leyendo este blog, doy por hecho que sois amantes de los libros, así que aún estáis a tiempo de disfrutar visitando la feria y paseando por el Retiro, que es precioso.

Tenéis hasta el 10 de junio, y si sois de fuera de Madrid y coincide que estos días estáis de paso por la capital, es una buena opción de ocio. Os dejo el enlace de la web de la feria para más información.

También es cierto que los lugares demasiado atestados de gente, a una criatura sombría y oscura como yo, me producen cierto agobio. Pero hace dos semanas vi que iba a firmar Pilar Pedraza en la caseta de Valdemar, y con lo fan que me he vuelto de sus libros en el último año, me dije "Yo necesito ver en persona a esta mujer, que me grabe con un hierro ardiendo su marca en un costado, y ser su pupila". Me anoté en la agenda el sábado 2 de junio para ir a la feria, y todo maravilloso. El día antes entro en la web de la feria para confirmar la hora de la firma, pero "Uy, que me he equivocado de día, que firma el sábado 9 de junio". Sí, todo muy desastre, fiel a mi estilo.


La única foto que hice. El cielo no se ve bien,
pero era puro plomo.
De momento, sigo sin ser pupila de Pilar Pedraza, pero me di una vuelta muy agradable en una tarde de lo más oscura, lluviosa, gótica (ya voy creando ambiente), en la que encontré cosas muy interesantes. Me hubiera gustado sacar hermosas fotos de las casetas y los libros expuestos, pero no tenía manos suficientes para sujetar el enredo que llevaba a cuestas, y esquivar gente y paraguas (auténticos sacaojos, madre mía).

Tras dar un pequeño paseo buscando a mi amigo Ángel, el caído, y no encontrarlo (es lo que tiene ir sin plano ni nada, a pelo), decidí volver a la zona de la feria, y eso sí, con mi lista de editoriales y sus números de caseta perfectamente ordenados.






Mi primera adquisición fue amor a primera vista: Cuentos góticos de Emilia Pardo Bazán, de editorial Uve Books. Lo cogí en la caseta de una librería, no de la propia editorial (de hecho, no sé si tienen caseta propia), y lo vi ahí tan cuqui y colorido, que cómo no lo iba a agarrar.

Hace tiempo que quiero leer cosas de esta autora, sobre todo, su vertiente más sobrenatural. Conocía dos de sus relatos, La resucitada y El conjuro, y tenía ganas de encontrar alguna recopilación con cuentos. Este incluye once relatos ilustrados, con tintes góticos, de vampiros, fantasmas, brujería... Trae una tarjeta en su interior, como podéis ver en la imagen que adjunto, y la edición me parece muy bonita.






Seguí mi paseo hasta la caseta de la editorial Satori porque necesitaba mi dosis cual yonqui: necesitaba comprar Rampo. La mirada perversa, de Edogawa Rampo. Ya he leído los otros tres libros que tienen publicados en Satori de este autor, y solo me faltaba este. Me encantan las historias enfermizas y grotescas que narra este hombre. Desde luego no es un autor apto para todos los públicos, sobre todo el último libro que leí, La bestia ciega, que es género eroguro 100 %, y puede escandalizar y asustar un rato. Pero si eres un amante del género criminal, de lo retorcido y macabro, te gusta revolcarte en las miserias humanas, y conocer hasta donde puede llegar un personaje por lograr determinados objetivos por muy locos que sean, estos libros puede que te den lo que buscas. Además, junto con el libro venía un marcapáginas igual a su portada, y otros cinco preciosos que me regalaron, junto con un catálogo de libros de la editorial. Maravilloso.



Sigo mi paseo, más complicado porque la lluvia ha apretado y hay que esquivar paraguas, y llego a la triple caseta de las editoriales Impedimenta, Nórdica, Sexto Piso, y creo que me dejo alguna. Ahí me encuentro con un título del que había oído hablar en el podcast Todo tranquilo en Dunwich, y que me había llamado la atención. Mil millones de años hasta el fin del mundo, de los hermanos Arkadi y Boris Strugatski, de editorial Sexto Piso. Se trata de una novela muy cortita, no llega a 200 páginas, que narra las interrupciones que sufre un científico cuando está a punto de dar con una fórmula revolucionaria: misteriosas llamadas telefónicas, personas que se presentan en su casa, y todo tipo de distracciones. Como si el universo se hubiese confabulado para que no consiga su objetivo. Al parecer tiene tono de comedia negra, con crítica social, y momentos de cierta paranoia. En la contraportada indica que tiene reminiscencias de Philip K. Dick, y me gustan bastante los locurones de este autor, así que a ver que tal.



Por último, el cuarto libro que me llevé fue un poco por azar. Estaba ya a punto de volverme para casa porque estaba helada de frío (yo, que soy muy chula, llevaba la chaqueta colgando del bolso, y andaba en manga corta). Ni siquiera tenía la caseta apuntada en mi lista, la vi de chiripa. Me di la vuelta, y me encontré de frente con la caseta de las editoriales Sajalín y Gallo Nero, y esta última la conocía por sus cómics.

Me acerqué, y cuando vi que Gallo Nero también tenía novelas, eché un vistazo. Tenían Metrópolis, de Thea von Harbour, y me hizo tilín, pero ya lo había leído hace años, creo que de la biblioteca. Cerca de él vi un libro con una portada que me llamó mucho la atención, y cuyo título y autora no conocía: Kallocaína, de Karin Boye. Al leer su sinopsis, me enamoré enseguida. Se trata de una distopía escrita en 1940, y nos relata cómo un científico inventa un suero de la verdad, la kallocaína, y cómo un Estado totalitario hace uso de él, conduciendo a un futuro totalmente gris y pesimista. Me gusta mucho este tipo de historias, ya sean distopías o ucronías, y encontrarme con una que no conocía me da hasta emoción. Espero que me guste.


Hasta aquí llegó mi jornada librera. Ya de vuelta a casa, nada mejor que recuperar fuerzas y entrar en calor con un buen tazón de café calentito (y si la taza tiene unicornios de colores, mucho mejor), y ver cómo caen los granizos desde la ventana.

Sin duda, ha sido una gran tarde. Me apena no haber podido encontrarme y conocer en persona a mi amigo Ángel. Tendremos que seguir, de momento, manteniendo contacto de forma epistolar. Por que yo, para eso, soy muy tradicional. Cartas de toda la vida, como tiene que ser.





Querido Ángel: 
Me hacía mucha ilusión conocerte en persona, pero todos los elementos se pusieron en contra. Me vi arrastrada por la tormenta, empapada y agotada, y no quería que me conocieras así, en horas tan bajas. 
Me alegra mucho saber, por tu última carta, que te has recuperado muy bien de tu caída, y que te encuentras estupendamente. He leído algunos de los libros que me has recomendado y me han gustado mucho. Aún tengo pendiente el último que me recomendaste, ese recopilatorio de cuentos de satanismo y brujería, el de Bienvenidos al Sabbath; pero lo tengo en la mesita, y espero ir leyéndome un cuento todas las noches antes de dormir. El tratado de vampiros que me mencionaste, fascinante. Me siento tan afortunada de conocer a alguien tan ilustrado como tú. Me estás abriendo la mente a otras realidades, a temas e historias que no imaginaba que pudieran ser tan interesantes. 
Ya te contaré si consigo ser marcada por la maestra Pilar Pedraza. Quiero adentrarme en los misterios y conocer, y me la has recomendado tanto que no puedo por menos que agradecértelo. 
Sin más que añadir, me despido. 
Siempre tuya, la Pequeña Recluta. 
PD: Tengo la foto que me enviaste en la mesita de noche, para que vele mis sueños.


Hasta la próxima misión.


16 mayo 2018

Novela: El extraño caso de la isla Panorama



"Bienvenidos a una utopía perversa y exquisitamente malsana, un paraíso artificial donde el amor, el sexo y la muerte se funden y confunden para deleite de su tirano creador y de los lectores más retorcidos."

Con estas líneas presenta Satori en la contraportada a la novela que traigo hoy. Y para un alma oscura como la mía, que aparezcan las palabras perversión y malsano ya es suficiente para que me tire de cabeza a por ello. Es la segunda vez que me interno en el retorcido universo de Edogawa Rampo (1894-1965), y reconozco que me encanta revolcarme en las miserias humanas, y ver hasta donde puede llegar un personaje con tal de conseguir su delirante objetivo. Ya conocía esta historia a través de su maravillosa adaptación a manga por parte de Suehiro Maruo, pero esto no ha mermado el interés que me ha despertado la novela, que la he leído en dos sentadas.


El extraño caso de la isla Panorama (Panorama tô kidan - 1926)
Autor: Edogawa Rampo
Editorial Satori
Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
Género: suspense, crimen, ero-guro
Otras obras: Los casos del detective Kogoro Akechi; La bestia ciega; Los crímenes del jorobado...

Hirosuke Hitomi es un escritor sin éxito que lleva una vida mediocre realizando trabajos mal pagados. Hastiado del mundo que le rodea, sueña con crear un paraíso utópico donde recluirse, y vivir rodeado de belleza y placeres sensuales. Pero sin dinero solo es eso, un sueño. Sin embargo, el destino se pondrá de su parte al enterarse de la muerte de un antiguo compañero de universidad con el que guardaba un enorme parecido físico, e ideará un plan para hacerse pasar por un "resucitado" Genzaburo Komoda. Para ello, fingirá su propio suicidio, y una vez eliminada su propia existencia del mundo, sustituirá al fallecido Komoda. Fingirá haber sufrido catalepsia, y haber despertado en la tumba, de la cual consigue salir milagrosamente. Una vez es llevado a casa de la adinerada familia Komoda, consigue engañar a todos con su farsa. Pasado un tiempo prudencial, decide tomar la enorme fortuna que ahora posee y llevar a cabo su utopía en una pequeña isla a la que llamará Panorama. El único escollo que puede dar al traste con su plan es Chiyoko, la joven viuda de Genzaburo, que sospecha que es un farsante, y de la que Hirosuke no puede evitar enamorarse.

14 mayo 2018

Animes de horror y suspense en pequeñas píldoras

Llevaba tiempo que no veía ninguna serie de anime que me llamase la atención. Supongo que he pasado una etapa rancia en la que nada me gustaba, o estaba cansada/aburrida de no encontrar algo un poco más original. El caso es que a principios de año, a través de la plataforma Crunchyroll, encontré una serie de capítulos muy breves que consiguió captar mi dispersa atención, y a través de ella encontré otra de estilo parecido. Se trata de dos animes de género de horror o suspense, que consiguieron lo que pocas veces logra una serie conmigo, que es producirme cierta inquietud, o incluso perplejidad, según el caso.


Yamishibai: Historias japonesas de fantasmas


La serie va por su quinta temporada, cada una de ellas con 13 episodios de poco más de 4 minutos. Se empezó a emitir en julio de 2013, hasta finales de 2017. El estudio ILCA fue el encargado de su producción. Se trata de una serie de género sobrenatural u horror, donde cada episodio te relata una historia basada en un mito del folclore japonés o en una leyenda urbana, imitando al popular arte de los contadores de historias callejeros o Kamishibai. Estos narradores lo que hacían era apostarse en las esquinas de las calles y, con ayuda de unas tablillas ilustradas, iban narrando sus historias y leyendas a todos aquellos que se pararan a escuchar.

Lo primero que llama la atención, a parte de la brevedad de sus episodios, es el tipo de animación que emplea, ya que parece un teatrillo de marionetas, pero realizado con dibujos. De primeras, habrá gente a la que pueda echar para atrás su aspecto visual y esa animación como de marionetas, pero creo que precisamente por eso resulta más inquietante lo que narra. Creo que este tipo de animación pega muy bien al tipo de historias que va relatando.

Tenemos historias de fantasmas, monstruos, leyendas urbanas, fenómenos paranormales, y otro tipo de cosas aún más surrealistas. Hay episodios que gustan más que otros pero, en general, consigue transmitir cierta inquietud puesto que no suelen ser especialmente amables con los protagonistas de sus breves historias, y a veces ocurren cosas bastante macabras. Por buscar un paralelismo, me recuerda un poco a los relatos de Junji Ito, que provoca inquietud precisamente por lo absurdo y retorcido de algunas situaciones.





Kagewani


Esta segunda serie la descubrí porque me aparecía como recomendada en Crunchyroll mientras veía Yamishibai. Consta de dos temporadas, cada una de ellas de 13 episodios de unos 8 minutos. El estudio encargado de su producción es Tomovies, y está dirigida por Tomoya Takashima, quien también había dirigido la primera temporada de Yamishibai.

La serie nos narra el terrorífico encuentro de varias personas, en distintos lugares, con unos extraños monstruos, a cada cual con un aspecto más raro. Un científico, el profesor Sôsuke Banba, se dedica a acudir a cada uno de los lugares donde se ha producido un encuentro para investigar a esas criaturas. Lo que al principio parece que va a ser solo una sucesión de monstruos por episodio, hacia la mitad de la primera temporada se ve que todo está interconectado, y que el origen de todas esas criaturas que están aterrorizando a la gente está relacionado con algo llamado Kagewani, o literalmente, "cocodrilo sombra".

Visualmente tiene una animación parecida a la de Yamishibai, utilizando fotografía retocada y dibujo, pero la animación es más fluida, no es tan "marioneta" como la anterior. Los monstruos reconozco que me han gustado mucho, sobre todo la criatura marina del episodio 6 de la primera temporada me pareció terrorífico, con esas extremidades tan exageradamente largas.

La primera temporada me gustó más que la segunda. Supongo que el misterio que envuelve todo, incluso al propio profesor Banba, me resultaba muy atractivo. La segunda temporada se vuelve más rollo conspiración, y aunque también hay "monstruo de la semana", reconozco que me perdía un poco con los tejemanejes de los protagonistas. Pero vamos, que la disfruté igualmente. Y siendo una serie con un formato tan breve, y siendo tan magra, te la ves en un par de sentadas.

Totalmente recomendada si os gusta el género de misterio, y no teméis probar con series diferentes. Hacía mucho que no disfrutaba y me inquietaba tanto con un anime.



Si os animáis a ver estas series, podéis encontrarlas en la plataforma de Crunchyroll, y verlas de forma gratuita. Por mi parte, espero que esta no sea la única entrada de anime del año, porque llevaba mucho tiempo de sequía en cuanto a series, y me apetece retomar los buenos hábitos.

Hasta la próxima misión.

02 mayo 2018

Novela: Mi prima Rachel

Llevaba tiempo queriendo leer algo de Daphne du Maurier (1907-1989), y de forma absurda iba haciéndome con libros de ella, pero no llegaba a empezar ninguno. Así que me decidí por este, cuya historia me es completamente desconocida. Creo que 2018 va a ser el año de Daphne, porque me ha gustado bastante, y quiero leerme otro a no mucho tardar, jejeje...


Mi prima Rachel (My cousin Rachel - 1951)
Autora: Daphne du Maurier
Editorial Alba (Rara Avis)
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Género: costumbrista, suspense, psicológica
Otras obras: Rebeca; La posada Jamaica; Los pájaros y otros cuentos...


Philip Ashley es un joven huérfano que ha sido criado por su primo Ambrose, un adinerado terrateniente de Cornualles veinte años mayor que él. Acostumbrado a una vida tranquila en una gran casa, con poca vida social y sin ninguna figura femenina, recibe una gran sorpresa cuando su primo, tras una prolongada estancia en Italia, le escribe anunciándole que ha contraído matrimonio, y que su esposa no es otra que una prima lejana que no conocían llamada Rachel. Tras meses y meses de espera a que regrese a Cornualles, y con la curiosidad de conocer a Rachel, recibe la terrible noticia de que Ambrose ha enfermado y ha fallecido. Philip, seguro de que la responsable de su muerte es su desconocida prima, jura que le hará pagar todo ese dolor y sufrimiento. Pero todo cambiará cuando Rachel, semanas más tarde, se presente en Cornualles, y rompa completamente con la imagen que Philip se había formado. A partir de aquí, tanto la fascinación que despierta en él como las sospechas sobre sus verdaderas intenciones harán tambalear la estabilidad de su mundo.


Ambientada en el siglo XIX, la historia está narrada por el propio Philip, en primera persona, rememorando algo que ya ha sucedido y la culpabilidad que siente. Ya aviso que su protagonista no se hace mucho de querer, y como todo está narrado desde su punto de vista, a veces, su propia versión o distorsión de la realidad puede confundirte a ti como lector. No llegas a conocer nunca la verdad de Rachel más que a través de lo que Philip comenta e interpreta, y teniendo en cuenta que es un hombre que no está acostumbrado a tratar con mujeres, y que tiene una idea preconcebida de cómo son y cómo deben comportarse, pues a veces es un poco exasperante.

El personaje de Rachel me ha gustado mucho cómo está desarrollado. Nos encontramos con una persona que ha tenido una vida muy ajetreada, con una infancia dura, y una juventud no mucho más fácil. Creo que gran parte del drama, a mi forma de ver, es el hecho de que Rachel sea extranjera, con unos códigos de conducta y morales diferentes a los de la sociedad de Cornualles. Eso, unido a un oscuro pasado, y a encontrarse sumida en la ruina, hace que la sospecha recaiga constantemente en ella. En cierto momento, como gran conocedora de las hierbas y remedios naturales que es, te hace pensar en una brujilla. Todo esto, visto a través de los ojos de Philip, que no es precisamente una persona con miras muy amplias, hace que la sensación de desconfianza no te abandone.

Un aspecto que se toca en Rebeca, y que aquí aparece, es la influencia de una persona ya desaparecida. Y lo hace a través del parecido físico de Philip con su primo. Cuando Rachel llega a Cornualles, y conoce a Philip, queda impactada, pero como nuestro protagonista no es muy avispado que digamos, no es del todo consciente de lo que puede suponer realmente para ella volver a encontrarse con su difunto marido.

La pregunta que flota en todo el libro es ¿Rachel tuvo algo que ver con la muerte de Ambrose? He de decir que yo no lo tenía claro, unas veces pensaba que sí, otras que no. Solo al llegar al final pude terminar de encajar las piezas. El libro está lleno de detalles, unos más evidentes, otros más sutiles, que además tienes que interpretar su significado porque Philip te da su visión. Y aún esperándote el tipo de final que va a tener la novela, cuando ves lo que ocurre, no resulta menos impactante.

Algo con lo que he disfrutado mucho son las partes más costumbristas, cuando te describe cómo es la región, cómo son los arrendatarios que trabajan las tierras, gentes campesinas y sencillas, los sirvientes de la casa (me encanta Seecombe, el mayordomo, es grandioso), y esas descripciones que hace de la naturaleza, de los bosques y la costa. Los pasajes en los que hay tormenta y la naturaleza está desbocada, al igual que los sentimientos del protagonista, me parecen maravillosos, muy góticos.

Me gusta mucho la forma de escribir de esta autora. También tiene cierto tono de humor en determinados momentos, casi siempre de parte de los sirvientes de Philip, que te sacan alguna sonrisa. Y he de señalar el inicio de la novela. Igual que en Rebeca comienza con una frase que se te queda clavada en la mente, en este libro, según leí el inicio, me puso los pelillos como escarpias:

"Antiguamente ahorcaban a la gente en Four Turnings. Ahora ya no."

Si con este principio no te entran ganas de conocer la historia que se oculta detrás, no sé con qué.



La recomiendo mucho si os gustan las historias con cierto suspense psicológico, explorar qué hay más allá de lo que se muestra a simple vista. Conocer qué se esconde tras la misteriosa figura de Rachel, si realmente tiene intenciones ocultas, o es malinterpretación del narrador. He disfrutado mucho de su trama, y me ha parecido una delicia cómo está escrito y la belleza que transmite en muchos pasajes.

Hasta la próxima misión.


07 abril 2018

Novela: El fin de la infancia

Hace como año y medio que leí Cita con Rama, de Arthur C. Clarke (1917-2008), y me gustó mucho. Fue uno de esos libros que una vez lo terminas, pasan los días y sigues teniéndolo presente, tanto por su historia como por sus personajes. Aunque llevo ya un tiempo que estaba un poco desconectada de la ciencia ficción, cuando he querido retomar este género he querido hacerlo con este autor, ya que tenía ganas de conocer más de sus historias. Y poco a poco se va abriendo paso entre mis autores favoritos, porque esta novela me ha llegado mucho al corazón.


El fin de la infancia (Childhood's end - 1953)
Autor: Arthur C. Clarke
Editorial Minotauro (Colección Booket)
Traducción: Luis Doménech
Género: ciencia ficción
Otras obras: Cita con Rama; El centinela; Las arenas de Marte...

Una raza alienígena, los superseñores, llegan a la Tierra de forma pacífica. Se hacen con el dominio del planeta, consiguiendo erradicar las guerras y unificando a toda la humanidad. Todo parece perfecto bajo la tutela y protección de estos superseñores, pero es inevitable que surjan ciertas preguntas. ¿Quiénes son en realidad? ¿Qué intereses les mueven para estar en la Tierra? ¿Por qué no muestran su aspecto real a los humanos?

La historia transcurre a lo largo de unos 150 años, y la conocemos a través de diferentes personajes. Al principio nos encontramos en plena guerra fría, con ambos bloques, occidental y soviético, compitiendo por lanzar al espacio un cohete que les pueda dar la supremacía en el espacio. Es en este punto cuando aparecen las naves de los superseñores, y aquí se paraliza todo. Pasados unos pocos años de la llegada de esta raza, el orden mundial se ha ido modificando hasta dar fin a la amenaza de la guerra: las armas nucleares desaparecen, las fronteras de los países se van difuminando para crear una unidad en todo el planeta, y una atmósfera de paz y prosperidad va embargando a casi todo el mundo.


Los superseñores han hecho posible esta paz, pero también hay grupos que no ven con buenos ojos la intervención de esta raza en los asuntos terrestres, y que sospechan de que puede haber intenciones ocultas. Y uno de los misterios al principio de la novela es el por qué no se muestran físicamente. El supervisor Karellen, el superseñor a cargo del planeta, envía sus mandatos a través de un interlocutor humano, pero siempre sin mostrarse. Y yo no paraba de darle vueltas al tema del aspecto de los alienígenas. ¿Son tan horrendos que nos aterrorizarían? ¿Y si no son entes físicos que podamos ver? ¿Y si... y si...? En un momento dado, hay una frase que me hace saltar una idea muy loca a la cabeza, pero me digo "no, no puede ser que tengan ese aspecto, sería demasiado rizar el rizo". Pero ¡Oh, sí! Vaya que sí, jajaja...

Debido a la desconfianza que generan, deciden que se mostrarán a la humanidad dentro de 50 años, tiempo suficiente para que la gente se acostumbre a su presencia. Y a cambio, la humanidad debe seguir el camino que nos han fijado para llegar a la prosperidad, y olvidarnos de avanzar en la carrera espacial, ya que la puerta de las estrellas nos está vetada.

"El hombre era, por lo tanto, prisionero de su propio planeta; un planeta mucho más hermoso, pero más pequeño que hacía un siglo. Junto con la guerra, el hambre y la enfermedad, los superseñores habían abolido la aventura."

Y así pasan las décadas. La humanidad prospera, vive mejor y más tranquila, pero llega a un punto donde no hay nada que la espolee a crear, a descubrir, a mantener viva esa curiosidad que todos llevamos dentro. Los superseñores son nuestros tutores, y en cierto modo han cercenado una parte esencial del ser humano, por unos motivos que solo conoceremos al final de la novela.

Mientras leía el libro, hubo momentos que me venía a la cabeza los relatos de Cordwainer Smith y sus Señores de la Instrumentalidad. Cómo va evolucionando la sociedad, su forma de pensar, todo ello bajo la supervisión de unas entidades superiores cuyos fines nos son desconocidos. La humanidad llega a una utopía, a un momento histórico de perfección y calma, pero donde percibes que hay un vacío, un "hemos llegado hasta aquí, y no nos dejan avanzar".


Es una novela que te va planteando ideas, desde un primer momento. ¿Deberían habernos dejado a nuestro libre albedrío, aunque eso supusiese el final a base de guerras, o está bien la intervención de esta raza alienígena? ¿Es justificable que nos veten el salto al espacio? ¿Hacia donde nos quieren conducir con su constante protección? ¿Lo que los superseñores entienden por bueno lo es realmente para nosotros? Al fin y al cabo son una raza extraña con una mentalidad completamente diferente a la humana.

"La humanidad había aprendido a confiar en ellos, y a aceptar sin más el altruismo supremo que había traído a Karellen y a sus compañeros a este destierro tan prolongado. Si se trataba, realmente, de altruismo. Pues todavía había algunos que se preguntaban si la política de los superseñores coincidiría siempre con los verdaderos intereses de la humanidad."

"¿No era posible, se decía a veces a sí mismo, que a pesar de su enorme inteligencia los superseñores no entendieran, realmente, a la humanidad y estuviesen cometiendo, con la mejor de las intenciones, un terrible error? ¿Y si en nombre de una altruística pasión por el orden y la justicia hubiesen decidido reformar el mundo sin comprender que estaban destruyendo el alma humana?"

Al contrario que Cita con Rama, que para mí fue una novela con más acción y me dejó una sensación muy positiva, El fin de la infancia es más pausada y reflexiva, y me iba tocando más la parte emocional. Cuando descubrí el auténtico objetivo de los superseñores, no sabía qué pensar. Habrá quien piense que es un buen final, a otros les parecerá una tragedia... para mí fue agridulce. "Vaya, ahora entiendo el significado del título".


Una novela que recomiendo sin dudar, sobre todo a quien le guste la ciencia ficción más centrada en el ser humano, en su evolución, que te haga reflexionar sobre nuestra naturaleza, con un ritmo más pausado. Además, me gusta mucho la forma de narrar de este autor. No llega a resultarme tan poético como Ray Bradbury, pero tiene momentos de una gran belleza. Sin duda, quiero volver a repetir más adelante con este hombre.

Hasta la próxima misión.


31 marzo 2018

Divagaciones de una fujoshi


Hace tiempo que quería escribir esta entrada, pero no sabía cómo enfocarla, así que va a ser una cosa sin pies ni cabeza. Y seguramente me granjearé algún odio con ciertas opiniones, pero me da igual, oiga, que para eso es mi blog y escribo lo que quiero.

Desde hace unos poquitos años, las editoriales se han animado bastante a licenciar mangas de género yaoi. Sobre todo, últimamente, estoy viendo llegar historias que no me imaginaba que llegarían a España, y que solo podías comprar en páginas inglesas. Hace bastante ya hice alguna reseña de mangas que tuve que adquirir en inglés, como Castle mango, o Samejima-kun to Sasahara-kun. Otros mangas ni siquiera había forma de conseguirlos en inglés, y tenías que conformarte con leerlos de forma poco legal a través de scans. Pero ahora voy teniendo más esperanzas de que determinadas historias vayan llegando.


Ainnsss... pajarines... que me vais a
reventar los ovarios. Adoro a esta pareja,
jajaja...
Y entre todo lo que ha ido licenciándose, llegó mi adorada Yoneda Kou. La conocí hace ya bastante tiempo, y me leí por scans todo lo que había con su nombre. Adquirí a través de Bookdepository su manga Nights, un recopilatorio de historias cortas de lo más variopintas (y que no entiendo por qué no he hablado de él en el blog; más cosas pendientes). Intenté adquirir también Soredemo, yasashii koi wo suru en inglés, pero no hubo forma ya que estaba siempre agotado. Y después de tanto tiempo mendigando algo de ella en español, la editorial Tomodomo nos trae Pájaro que trina no vuela. Ainnnsssss... ya tengo esperanzas de ver más cosas de Yoneda sensei.


¿Por qué adoro tanto a esta mujer? Primero, el dibujo. Me encanta su estilo, realista. Y también porque dibuja hombres que son hombres, que puede sonar un poco extraño, pero es que hay yaois donde me costaba diferenciar a los personajes masculinos de los femeninos. Y segundo, las historias. Te puede contar una historia totalmente cotidiana, y en su siguiente obra irse al lado más oscuro y arrastrarte al mundo de la yakuza.


¡Ohh, sí... nene!
Y hablando de historias oscuras, hace pocos días he visto que Milky Way va a publicar (de hecho, creo que ya se puede adquirir) All about J (J no subete), de Asumiko Nakamura. Mi primera toma de contacto con esta autora fue precisamente con este manga, y reconozco que quedé traumatizada, porque la historia no es precisamente dulce e inocente. Se trata de un drama psicológico, donde encontraremos cosas realmente duras, como los abusos a un menor, prostitución y violencia. Como digo, cuando lo leí la primera vez hace años, lo dejé a medias por lo duro que era. Pasado un tiempo, lo retomé, y de manera más fría, supe apreciar la forma y sensibilidad con que te cuenta la historia Nakamura. Por experiencia propia, para empezar con esta autora recomiendo más En la misma clase, que es una historia más costumbrista con momentos de humor. A no ser que queráis entrar a fuego en el género yaoi con J.




All about J, de Asumiko Nakamura. Una
maravilla, pero solo recomendable para
sufridores. Si eres sensible, ufff... no lo
recomiendo.
Tanto Yoneda Kou como Nakamura me parecen ejemplos de autoras que son capaces de tocar temas bastante peliagudos, y salir airosas. Plasman personajes destrozados psicológicamente, en un contexto que no les pone las cosas fáciles, y lo hacen con gran sensibilidad a pesar de la crudeza, que aún pasando un mal trago leyéndolas, necesitas saber si va a haber una luz al final del túnel.


Y ahora viene la reflexión que puede ser conflictiva para algunos, pero que necesito soltarla o reviento. Llevo el tiempo suficiente leyendo yaoi para darme cuenta de determinados defectos. Algunos los puedo "tolerar", pero hay otras cosas que no puedo. Hace unas semanas, viendo un vídeo en el canal de Libros de María Antonieta (dejo enlace aquí) hablaba precisamente de esos defectos. Por que a poco yaoi que se haya leído, es fácil encontrar momentos de "te obligo a mantener sexo, pero en el fondo lo estás deseando", y todo esto revestido de romanticismo, y aquí no pasa nada.



En animes como Junjo Romantica, o Sekaiichi Hatsukoi, ambos de Shungiku Nakamura, eso está a la orden del día. Y ojo, que Sekaiichi es de mis favoritos, me encanta todo el contexto de cómo es el trabajo en una editorial de manga, pero eso no quita que las relaciones entre los protagonistas sean a veces de dominio del uno al otro. Pero por el motivo que sea, aún con estos defectos, puedo verlas y pasar un buen rato.


Soredemo, Yasashii Koi wo suru. A tope
de Yoneda Kou. Que alguna editorial me
traiga a esta pareja. Por una buena causa.
Pero en ocasiones, me encuentro con historias que aúnan una serie de elementos que hacen que se me haga imposible su lectura.Y aquí me voy a meter en un tinglao (y sabiendo cómo está internet, me lanzarán cuchillos), porque voy a mencionar un manga que adora muchísima gente: Ten count, de Rihito Takarai. Yo lo empecé a leer desde su inicio por scans, pero lo dejé cuando vi el rumbo que tomaba la cosa. La historia me parecía interesante: un joven, Shirotani, que sufre un trastorno que le hace sentir fobia a los gérmenes, y necesita lavarse constantemente, no pudiendo relacionarse de forma normal con el resto de la gente por que no soporta su contacto. Por casualidad conoce a Kurose, un psicólogo o médico psiquiatra, no recuerdo bien, que se propone curarle. Bien, la historia muy entretenida, hasta que el amigo Kurose se salta la confianza de su paciente para comerle la oreja y lo que no es la oreja, con el trastorno que puede suponer para el enfermo, cuyo problema precisamente es el contacto físico. La idea que se transmite al lector es que esto es un romance, y que es bonito, aunque Shirotani diga entre lágrimas que no quiere. Pues no, es un abuso, y me están adornando de romance la violación de la confianza de una persona, que además tiene una enfermedad jodida. He mirado reseñas en varios blogs, y en ninguna menciona nada acerca de la parte que yo veo problemática. Mi pensamiento es ¿me estaré volviendo loca y veo cosas que no son? Solo en la página de MyAnimeList he encontrado alguna crítica precisamente de esto.

No sé, tengo la sensación de que somos cada vez menos críticos con lo que leemos, y en el género yaoi lo veo mucho más que en otros géneros. Damos por buenas cosas que en el mundo real tacharíamos a la primera. Y no quiero decir que se censuren mangas, que la gente se pone enseguida a la defensiva, si no que llamemos a las cosas por su nombre.

Bueno, me salgo ya del pequeño charco en que me he metido, y que espero ir haciendo entradas de mis mangas yaoi, que mi lado fujoshi necesita salir de paseo, mostrarse al público, y hace siglos que no escribo de boys love, con lo que me gusta a mí hablar de hombres que se achuchan. Sí, sí, y tengo que escribir de Nights, que hay un relato que me hace dar grititos como una colegiala. Maravilloso, sublime.



Espero volver pronto con más fangirleo.

Hasta la próxima misión.

11 marzo 2018

Novela: La perra de Alejandría

Es curiosa la evolución que he tenido con los libros de Pilar Pedraza que, aunque de momento solo han caído tres en mis manos, he pasado del "no me ha gustado nada" a "quiero más" como una yonqui. La primera novela que leí de ella fue El síndrome de Ambras, y no me gustó. No sabría decir exactamente dónde residían mis pegas, pero una de ellas fue sin duda los personajes. Supongo que me he mal acostumbrado a que haya siempre algún personaje más amable, que tenga cierta luz, y en esta novela eran todo oscuridad, y si había alguno un poco más normal, no me generaba interés y me importaba un pito lo que le ocurriese.

Por recomendación de los componentes del podcast Todo tranquilo en Dunwich, me animé a leer Arcano 13, cuentos crueles. Y aquí sí que sí (gracias, chicos). A través de estos relatos le cogí mejor el pulso a su autora, y disfruté muchísimo de las inquietantes y oscuras tramas que va tejiendo, además de quedar prendada de un pequeño gran personaje: Ángela, la niña bruja de Mater Tenebrarum. Y ahora que lo pienso, no dediqué una entrada a este recopilatorio de cuentos, con lo que me gustó. Así que ya tengo tarea pendiente.

Poco a poco quiero ir leyendo más de esta autora, porque me gusta la forma en que te envuelve la atmósfera de sus historias, lo perturbador de algunas de sus escenas, esa belleza dentro de lo macabro.


La perra de Alejandría (2003)
Autora: Pilar Pedraza
Editorial Valdemar (El Club Diógenes)
Género: histórico, sobrenatural, terror
Otras obras: El síndrome de Ambras; Arcano 13, cuentos crueles; Mystic topaz...

Nos encontramos en la ciudad de Alejandría, en los inicios de la era cristiana, para asistir a las celebraciones de las fiestas dionisiacas. En un momento donde el avance del cristianismo va arrinconando cada vez más a los cultos paganos, y la intolerancia es cada vez mayor, estas fiestas ponen al límite la paz social de Alejandría. A través de un noble dacio exiliado en la ciudad, Mihal Gospod, conocido como Bárbaro, conoceremos los conflictos y la decadencia de esta ciudad.


Como comenté en mi cuenta de Goodreads, el libro me ha sorprendido porque no me esperaba que tuviese una parte fantástica. No conocía esta novela, y la vi en la biblioteca a la que suelo ir habitualmente. Como me apetecía leer más cosas de Pilar Pedraza, la cogí. Por la sinopsis deduje que sería una historia más realista, haciendo una recreación del brutal asesinato público de la filósofa Hypatia a través del personaje de Melanta, y del choque entre la cada vez más poderosa fe cristiana y los cultos paganos de procedencias griegas y egipcias. Pensé que el terror que hubiese sería originado por la violencia de la historia, por los crímenes y los disturbios que imaginaba que encontraría. Y en gran parte, así es, pero también hay terror sobrenatural, y me ha encantado ese final que no podía ni sospechar.

Bárbaro, exiliado en Alejandría tras ser el único superviviente de la matanza de su familia, es uno de los seguidores de la secta del Perro o cínicos (corriente filosófica que apuesta por un estilo de vida frugal y sencillo), y sobrevive por las calles de la ciudad gracias a los recursos que le ofrece la naturaleza y la bondad de las gentes. Su forma de vida en constante movimiento le hace ser testigo y/o conocedor de lo que va ocurriendo en la urbe, tanto lo bueno como lo malo. Será presentado a Melanta, importante filósofa y astrónoma que trabaja en el Museo de Alejandría, y pasará a convertirse en uno de sus estudiantes.

Con las celebraciones del culto a Dionisos, el preceptor de la ciudad intenta que estas transcurran sin incidentes, pero lo tendrá complicado por la gran intolerancia que se respira del lado cristiano hacia todo aquello que sea pagano, y fomentada por el obispo Críspulo, que está decidido a que haya una única fe. Tendremos crímenes y venganzas, tanto de un lado como del otro, a cada cual más salvaje, y Pilar Pedraza no se arrugará a la hora de plantarte algunas descripciones que ponen los pelos de punta.


Diógenes (1860), por el pintor Jean-Leon Gérôme.
Representación del filósofo griego, reconocido por ser
seguidor de la escuela cínica, acompañado de perros.
Aquí, al igual que en los anteriores libros que he leído de esta autora, los personajes no son precisamente amables o inocentes. El propio Bárbaro tiene comportamientos o pensamientos más que cuestionables. Sobreviven en una especie de jungla donde muchas veces tienen que sacar las garras. Incluso uno de los personajes infantiles, la niña Mirra, parece un animalillo salvaje y llega a sorprenderte con algunas de sus actuaciones. Te muestra seres humanos a veces muy inquietantes.

La principal idea que me ha quedado tras leer el libro es el odio y el miedo a lo que es diferente. Ese intento constante por hacer desaparecer todo aquello que es anterior, relegarlo al olvido. El destruir templos y monumentos paganos, o abandonarlos sin ningún tipo de mantenimiento para que sea el paso del tiempo el que los borre. Ciudadanos que se convertían a una fe en la que no creían para no ser señalados, y vivir con esa fachada.

"La gran dama se había sumido en la contemplación melancólica de aquella ruina, y pensaba mantenerse fiel a su manera de entender las cosas. No iba a resistirse, pero tampoco a cambiar como lo estaban haciendo muchas familias acomodaticias y oportunistas, que bautizaban a sus hijos en la fe cristiana mientras seguían ofreciendo sacrificios a los dioses en privado. Orestes era uno de ellos y por eso le despreciaba."


También he notado en algunos momentos cierto temor hacia lo femenino y sus cuerpos por parte de los personajes masculinos, cosa que al principio no sabía cómo interpretar. Imagino que temen esa conexión de la mujer con los misterios de la naturaleza, y ese poder que podría llegar a usar para invocar a las fuerzas, según las creencias antiguas, pero esto es deducción mía. Tengo que admitir que me ha costado un poco entender algunas cosas debido a mi desconocimiento en mitología o filosofía, y he tenido que buscar conceptos que no conocía, por ejemplo los cínicos. Tampoco ha sido una cosa traumática, ya que puedes seguir la trama relativamente bien, pero sí que es un libro que te exige un poquito si quieres empaparte bien del todo.

Una novela que me ha gustado mucho por su ambientación, con momentos realmente espeluznantes con los que cualquier amante del terror gozará de lo lindo. Y con un final que a mí me ha encantado, aunque seguro que habrá quien piense que no le pega ese locurón. Pero yo le he dado palmas con las orejas porque me encanta lo siniestro, ¡qué leches!

Espero que la entrada no haya quedado demasiado caótica. Deseo leer más de esta autora, y de momento tengo esperando en el estante su ensayo Brujas, sapos y aquelarres, que ya estuve ojeando hace un tiempo y pinta bien.

Hasta la próxima misión.


19 febrero 2018

Kaiki: Cuentos de terror y locura

Vuelvo a uno de mis formatos favoritos: los relatos cortos. Y lo hago con uno de mis autorregalos de estas navidades, porque cómo me iba a resistir a semejante portada. Llevo una temporada un poco complicada, y reconozco que lo que mejor me entra son los relatos y los cómics, y es a lo que le estoy dando más últimamente. Y llevaba unos meses que no leía nada oriental (dejando de lado los mangas, claro), y me apetecía volver a sumergirme en su particular imaginario.


Kaiki: Cuentos de terror y locura
Varios autores
Editorial Quaterni
Traducción: Isami Romero Hoshino y Juan Antonio Yáñez
Género: Sobrenatural, crimen, misterio

El libro contiene doce relatos cortos pertenecientes a doce autores japoneses, y escritos todos durante la primera mitad del siglo XX. El prólogo nos hace una breve introducción de cada uno de los autores, con unas pequeñas pinceladas del tipo de obras que solían escribir y algunos títulos a destacar, para quién sienta más curiosidad por ellos.

Los relatos son muy variados en cuanto a temática, y manejan distintos tipos de terror. Supersticiones profundamente arraigadas, mitos y criaturas sobrenaturales, crímenes, miedo a las nuevas tecnologías... dependiendo del gusto de cada uno, habrán unas historias que sean más de tu gusto y otras que te lleguen menos. Pero su lectura en conjunto se me ha hecho muy amena y entretenida.

Voy a comentar brevemente algunos de los relatos que más me han gustado, para que os hagáis una idea de lo que podéis encontrar. Intentaré no dar más información de la cuenta para no reventar ninguna historia:

22 enero 2018

De monstruos de la infancia y otras historias

Esta va a ser una entrada un poco extraña, pero me apetecía volcarlo por aquí. Todos mis conocidos saben de mi gusto por el terror, ya sea en libros, películas o videojuegos. No sé si pensarán que soy una persona valiente y echada para adelante, pero ya os digo que para nada. Soy una auténtica miedica. De hecho, los videojuegos de terror solo los miro, a poder ser con una bolsa de chuches, como el que ve una película, porque del miedo me paralizo y soy incapaz de jugar.

¿Qué es ese ruido? ¿Era un gruñido? Ahh, son mis tripas.

Pero algo tendrá esa sensación cuando, al tiempo que sufres, tienes más necesidad de ella, en plan yonqui de las emociones fuertes. Desde pequeña sentía una atracción casi morbosa por ver películas de terror, aún sabiendo que por la noche iba a sufrir de lo lindo por lo que pudiera salir de debajo de mi cama. De hecho, no sé vosotros, pero yo tenía mi propio repertorio de criaturas-monstruos que hacían mi infancia superentretenida. Incluso mi madre ayudó a enriquecer mi Bestiario particular introduciendo a uno de los más temidos por mí: el Sereno. Y aquí más de uno levantará la ceja. Pero todo tiene una explicación.

De pequeña yo era muy nerviosa, y tenía el sueño muy trastocado, por lo que pasaba gran parte de la noche despierta. Como mi padre trabajaba en el extranjero, yo solía dormir con mi madre, pero debía ser terrible dormir con una niña que no paraba de moverse. Como el cuento de "Duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá" no surtía efecto conmigo porque para mí Coco era el personaje de Barrio Sésamo, y me encantaba, pues mi madre inventó una nueva criatura. Y nació El Sereno. Como comprenderéis, yo no sabía qué era un sereno, y para mí se convirtió en una entidad indefinida. No sabía si era antropomorfa, perruna, un pulpo, o qué sé yo, pero YO SABÍA que era horrible y oscura. Mi madre simplemente me decía que si no dormía, el sereno se enfadaría y vendría, y yo con mi mente infantil me dediqué a adornarlo de las formas más horribles. De hecho, el Crooked Man u Hombre Torcido de la película The conjuring 2: El caso Enfield se acerca más o menos a lo que yo llegué a imaginar, pero claro, el mío era negro como la noche. En verano, cuando dormíamos con la ventana abierta, nunca apartaba los ojos de allí, por si entraba trepando cual araña. No dormía, pero me estaba más quieta que un gato de escayola.

Luego estaba la Criatura del Váter. Vivía dentro del pocillo del retrete, y estaba al acecho para morderme las nalgas en cuanto me despistase un poco. Pero ella y yo llegamos a un trato. Yo la alimentaría regularmente (adivinad con qué), y ella me dejaría tranquila. Aunque creo que el negocio no le salió muy ventajoso, porque fue a dar con la niña más estreñida del mundo. Más le habría valido morder mi pequeño y tierno trasero. Pues nada, aquí poniendo el blog al nivel de las cloacas.

Como comenté antes, tenía el sueño bastante trastornado. De hecho, a partir de los 6 años empecé a sufrir episodios muy extraños en mitad de la noche. Yo era una niña muy reservada, nunca me quejaba a no ser que me doliera algo mucho o me encontrase muy mal, con lo que nunca dije nada de aquello. Muchos años después, creo que en la universidad, supe lo que era: había sufrido parálisis del sueño. Para adornar más mis terrores infantiles, en algún momento de mi niñez vi cierta película en la que un horrible duende salía de su escondrijo en la habitación de una niña, y mientras ella dormía, se dedicaba a robarle el aliento. La niña de la peli se salvaba porque su gato, creo recordar, terminaba con el bichejo.



Yo até cabos y encontré la solución al porqué me quedaba paralizada por la noche:

"Es ese duende diabólico, que sale de debajo de la cama, trepa hasta mi pecho, me aplasta y me roba el aliento. Por eso me cuesta respirar."

A partir de aquella certeza, y al no estarme permitido tener gato (con lo que me gustan, leñe), mi única solución era usar mi Sábana Escudo, cubriéndome hasta el flequillo incluso en pleno verano, aunque era una defensa muy débil, y a veces llegaba a ser bastante asfixiante.

Para quien sienta curiosidad acerca de esa película, hace poco conseguí averiguar cuál era, ya que no recordaba cómo se llamaba. Sólo guardaba el recuerdo del duende-trol, y que la niña podía ser Drew Barrymore. Se trata de Los ojos del gato (1985), y adapta tres relatos cortos de Stephen King. (¡Coño, Stephen! Que aún me faltaban varios años para conocerte y empezar a leerte, y ya me estabas aterrorizando)



Por supuesto, hablando de monstruos de cine, no podía faltar Alien. Y es que haber visto Alien, el octavo pasajero con 7 años te deja huella. Más que huella, ojeras cual mapache. Y digo yo, ¿en serio mi madre me dejó ver aquello? Me la imagino leyendo una de sus novelas y pasando de todo, mientras yo estaba tumbada debajo de la mesa del salón, con la vista clavada en aquel terror del espacio, en aquella pesadilla andante, y me entraban los sudores de la muerte de imaginar lo que haría conmigo. Pero seamos sinceros, ¿qué amante del terror no siente admiración por semejante monstruo? Yo creo que ha sido la mayor de las pesadillas de toda una generación, y nos encanta. Por que somos unos masoquistas.


Mamá contándome un cuento: Hija, te voy a contar una historia
que te será útil para el mañana. Porque la vida es dura y está llena
de monstruos. Había una vez una gran piloto llamada Ripley, que
llegó a un extraño planeta lleno de xenomorfos sedientos de sangre...


Con la edad, los terrores van cambiando. El monstruo del armario, del retrete, el coco y demás, van quedando relegados a un rinconcillo de nuestra mente, y van apareciendo temores de otro tipo, más realistas tal vez. Pero yo, cada noche, intento que ni las manos ni los pies me asomen por el borde de la cama. Por si acaso.

Hasta la próxima misión.