15 septiembre 2014

Novela: Los Señores de la Instrumentalidad (1)

El libro que traigo hoy es el primero de una tetralogía, recomendación de una amiga (y prestado por ella), y me ha sorprendido muy gratamente. Nada más empezar a leer las primeras páginas, me di cuenta que aquello era completamente distinto a todo lo que había visto. Los Señores de la Instrumentalidad, de Cordwainer Smith, es una recopilación de relatos cortos, enmarcados dentro del mismo universo, donde el autor da rienda suelta a su imaginación y nos sorprende con una riqueza temática como pocas veces he visto. La lástima es que está descatalogado, y este que muestro pertenece a la última vez que se editó en 2006. Así que a ver si con la reseña, la gente siente curiosidad y se da a conocer un poco, porque para mí ha sido de lo mejor que he leído en mucho tiempo (y a ver si mi amiga me va pasando los otros, je je...).


Los Señores de la Instrumentalidad (1). Piensa azul,
cuenta hasta dos
, de Cordwainer Smith. Ediciones B,
Colección Byblos Ciencia Ficción.

Sinopsis: Sorprendente e irrepetible historia del futuro que maravilla por su poesía, sus personajes y su riqueza temática. Escrita como una serie de baladas, nos presenta un universo donde coexisten los seres humanos con otras especies como las subpersonas o subpueblos, animales genéticamente transformados que conservan un aspecto semihumano. Dicho universo está gobernado por los Señores de la Instrumentalidad, una clase social despótica que domina en todos los mundos conocidos, aunque en ocasiones también se comporta con benevolencia. Somos testigos de la evolución de la humanidad a lo largo de 16.000 años.


Su autor, bajo el pseudónimo de Cordwainer Smith (nombre real Paul Myron Anthony Linebarger, 1913-1966), fue uno de los más originales escritores de ciencia ficción. Profesor universitario, catedrático de ciencias políticas, experto en Oriente y asesor de información militar en varias confrontaciones bélicas, fue bastante esquivo y no se dio mucho a conocer entre el público.

A la hora de escribir sus historias, lo hizo con un estilo más cercano a la narrativa china, de ahí que tengan forma de fábulas. Bueno, puntualizo que estos detalles los sé porque vienen en el prólogo del libro, ya que no tengo ni idea de la forma de las fábulas chinas, ja ja... Mi primera impresión cuando empecé a leerlo fue que me parecía muy poético, en cierto modo me recordó a las "Crónicas marcianas" de Ray Bradbury (otro libro que me dejó con la boca abierta).

Este primer volumen contiene 14 relatos, con todo tipo de temáticas:

El relato ¡No, no, Rogov, no! nos lleva a la Segunda Guerra Mundial, dónde un grupo de científicos rusos investigan acerca del control mental, y terminan encontrando algo que no esperan.

En Mark Elf, la protagonista, una joven que ha permanecido durante miles de años criogenizada en una cámara orbitando alrededor de la Tierra, vuelve a la superficie y se encuentra con un planeta donde todo lo que conocía ha sido devastado, sus habitantes están divididos en castas, y hay subpersonas (seres mitad humanas-mitad animales).


Piensa azul, cuenta hasta dos, título del relato
que da nombre al libro. Me he roto los cuernos
pensando el dibujo, ehh? ja ja...
Los observadores viven en vano nos presenta un futuro en el que todo está gobernado por los Señores de la Instrumentalidad, y un grupo de hombres, los observadores, sirven como instrumento para que la humanidad pueda viajar al espacio (el arriba-afuera que lo llama el autor) y colonizar nuevos mundos. Por ello, esos hombres  son capaces de mutilar su propio cuerpo y modificarlo, para así poder soportar el dolor y las duras condiciones del espacio, como auténticos muertos en vida.

Piensa azul, cuenta hasta dos relata el accidentado viaje de una nave espacial, que lleva miles de personas criogenizadas, y las dificultades de los tres tripulantes que van despiertos para manejar la nave, y dominar sus propios demonios internos.

En El juego de la rata y el dragón vemos cómo evoluciona la tecnología dando lugar a naves capaces de viajar a otras estrellas. Pero al penetrar en una dimensión distinta para hacer ese viaje, la tripulación se topa con extraños entes que puede enloquecerlos e incluso matarlos. Para ello, crean equipos telepáticamente afines de humanos con gatos, que se encargaran de luchar contra esos entes.
¿Gatos? Sí... parece que al autor le encantaban los gatos.

Cada relato te plantea algo completamente distinto, no sabes lo que te vas a encontrar. Entiendo en cierto modo que no haya tenido el suficiente éxito como para que la sigan editando, porque no son de lectura fácil, en cuanto que te está planteando cosas nuevas constantemente, y te puedes sentir un poco desubicado. Además, por la forma en que se narra, al hacerlo desde cierta distancia, hay cosas que a lo mejor no terminan de cuadrar del todo; es como si alguien te contara algo del pasado, y por el propio paso del tiempo, los detalles se van difuminando.

Después de lo expuesto, quiero aclarar que esta es la opinión de una simple lectora a la que le gusta la ciencia ficción. Ni soy crítica literaria, ni voy a hacer alarde hablando de temas metafísicos, ni nada por el estilo. Lo digo por que esta obra tiene mucha más profundidad de la que yo soy capaz de plasmar con mis palabras, y creo que lo mejor es animarse y darle una oportunidad si realmente te gusta este género.

Al estar descatalogada, habrá que probar en la biblioteca, o si se tiene un amigo majo que la tenga y te la preste (como la pequeña recluta, que se la está gorroneando a una amiga). También se puede buscar de segunda mano en alguna página web, por ejemplo Iberlibro, que sí que he visto que tienen distintas ediciones. Y si ni por esas, aunque poco legal, sólo se me ocurre tirar de descarga. Yo no he dicho nada, ja ja ja...

Pues nada, a ver si alguna editorial se anima y la publica. Y marketing, hombre, marketing, que la conozca la gente.




Espero que la reseña no se haya hecho mucha bola.

Hasta la próxima misión.

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