10 noviembre 2014

Anime: Welcome to the NHK!

Después de un mes bastante caótico, y de recuperarme de "la madre de todos los resfriados" (en la vida un constipado me ha tenido cuatro días con fiebre), por fin voy a hacer la reseña de una serie que vi hace unas semanas, y que devoré como hacía tiempo que no hacía. Se trata de Welcome to the NHK! (NHK ni Youkoso!)


Tatsuhiro Satou, un joven de 21 años que abandonó la universidad en su primer año tras tener un ataque de pánico, sufre de auténtica fobia social, y lleva una vida totalmente reclusiva como hikikomori. A punto de entrar en su cuarto año de reclusión, viviendo sólo, sin amigos ni familiares cercanos, sin trabajo ni esperanzas en poder llevar una vida normal, un buen día se le presenta una misteriosa chica, Misaki Nakahara, la cual dice saber cómo curar su problema de reclusión.

La serie se emitió en 2006, y consta de 24 episodios. Supe de ella a través de la reseña de un bloguero, y me enganchó por completo. Tanto, que devoré los 24 capítulos en una semana (menudas ojeras llevaba al trabajo, ja ja...). La serie es la adaptación de un manga, escrito por Tatsuhiko Takimoto, y dibujado por Kendi Oiwa. En España ha sido publicado por la editorial Ivrea, y consta de 8 tomos (publicación finalizada).



Ya había oído hace tiempo acerca de los hikikomoris. Me los imaginaba como personas que se recluyen en sus casas o en sus habitaciones, sin apenas contacto con el mundo exterior, con la única idea de jugar al ordenador, pero como algo pasajero. A partir de esta serie, me entró la curiosidad, y busqué noticias por la red. Realmente se te cae el alma a los pies al saber que en Japón tienen cerca de 700.000 personas en esa situación (que se sepa), gente que lleva años encerrados, que realmente son enfermos porque son incapaces de afrontar la realidad, con problemas psicológicos, que dependen totalmente de sus familias para sobrevivir. Imagino que la presión en la sociedad nipona debe ser muy fuerte para llegar a generar semejante problema.

A lo largo de la serie vemos cómo va evolucionando el protagonista, tanto por la intervención de la joven Misaki, como de su vecino y antiguo compañero de instituto, Yamazaki, que se ha trasladado a la ciudad para realizar un curso de creador de videojuegos. De hecho, termina asociándose con Yamazaki para crear un videojuego galge (una especie de visual novel erótica).


Primer encuentro entre un recluido y asustado Satou, y la misteriosa Misaki.

Seremos testigos de los altibajos de Satou, de la soledad y la desesperación que le llega a invadir, de la dejadez y el abandono que sufre, llegando a no comer o asearse, y cómo a pesar de todo, vuelve a levantarse para intentar llevar una vida normal. La historia dosifica bastante bien los momentos de drama con otros realmente hilarantes. 


El protagonista en plena crisis conspiranoica.

A lo largo de la historia llegaremos a conocer las razones por las que Misaki se ofrece a ayudar a un desconocido. Es un personaje que tiene más trasfondo del que parece a simple vista. Por cierto, algo que me llamó mucho la atención: Satou, aún teniendo momentos de auténtico abandono personal, vemos cómo va cambiando de ropa, mientras que Misaki casi siempre lleva la misma camiseta y la falda vaquera. Podían haberle procurado más vestuario a la muchacha, ja ja... (sí, vale, me fijo en cosas un poco tontas).


Satou, con su "asesora" Misaki, en una de las primeras salidas que hace al
exterior.

La animación en general me ha parecido correcta, aunque sí que es verdad que hacia la mitad de la serie, hay un par de episodios donde me pareció que flojeaba. Hay otros momentos en los que para reflejar el estado de ánimo de los protagonistas y lo distorsionada que puede estar la realidad que perciben, hace un uso acertado de un dibujo con menos detalle o con enfoque un poco más extraño.

La banda sonora me ha gustado mucho, desde el opening hasta los momentos más intimistas con armónica incluida, que me recuerdan a las pelis de cárceles, porque al fin y al cabo el protagonista está en una especie de cárcel, tanto física como mentalmente. He de reconocer que el primer ending da un poco de mal rollete de lo raro que es, ja ja...


Yamazaki, en su habitación tapizada del suelo al techo de mangas, videojuegos
eróticos, y figuras de chicas sensuales. Aún siendo un otaku de los pies a la 
cabeza, me ha parecido el personaje más centrado en cuanto que está estudiando
para labrarse un futuro, y trabaja para mantenerse independiente.

Una historia adulta, que muestra una realidad que no me imaginaba. El personaje de Satou me ha llegado al alma, lo patético que llega a ser cuando toca fondo y cómo lucha por salir adelante, vuelve a caer, y no duda en levantarse otra vez, aunque cueste horrores.

En conclusión: una serie que no hay que dejar pasar, con unos buenos personajes, momentos de mucho humor mezclados con el drama, y una banda sonora que me ha encantado (la melodía del móvil de Yamazaki llegaba a ser contagiosa, sobre todo en el episodio 3, ja ja...).

Hasta la próxima misión.