27 diciembre 2014

Manga: En la misma clase (1)

Posiblemente esta sea la última entrada del año, y qué mejor forma de terminarlo que con este manga.

Reconozco que la primera vez que vi algo de Asumiko Nakamura, salí huyendo. Su estilo de dibujo me parecía tan extraño, ya que no era el típico del manga, que me echó para atrás. Y empecé con J no subete, así, a pelo y sin vaselina. Para quién no lo conozca, se trata de una historia bastante dura con abusos y violencia bastante explícita. Vamos, que no pasé ni del segundo capítulo.

Mucho tiempo después, buscando alguna historia en plan comedia, encontré Sora to Hara. En cuanto vi el dibujo lo reconocí, y me eché a temblar (¡qué mal recuerdo me dejó la jodía la primera vez!). Pero le di una oportunidad, y me alegro de no haber huido (¡No corras, que es de cobardes!). Me encantó, tanto la historia como los personajes. Y ahora adoro su dibujo. Por supuesto, no tenía ni idea que era un spin-off de Doukyusei (En la misma clase).

Cuando la editorial Tomodomo anunció que iba a publicar Doukyusei, e investigué un poco, entonces es cuando empecé a encajar algunas piezas de Sora to Hara (ahhh... o sea que empecé la historia por el final, qué típico de mí).

La música será el detonante de esta historia.
En la misma clase (tomo 1 de 3), de Asumiko Nakamura, de
Editorial Tomodomo. Edición de tapa blanda con sobrecubierta,
consta de 184 páginas.


Sinopsis: Sajô y Kusakabe son dos estudiantes de un instituto masculino, y van a la misma clase. A parte de eso, no tienen nada en común. Mientras que Sajô es un estudiante con un expediente académico impecable, Kusakabe no se preocupa de otra cosa que no sea tocar la guitarra, sin pensar en el futuro. Un día, durante la clase de música, y mientras ensayan una canción del coro, Kusakabe se da cuenta que Sajô no canta. Al principio piensa que a Sajô no le interesa la música, pero cuando descubre que éste no canta porque no sabe interpretar una partitura, se ofrece a ayudarle. Poco a poco, van entablando una relación que se irá convirtiendo en amor. Pero también surgirán los primeros choques entre dos personas que se están empezando a conocer, las inseguridades por esa relación, el plantearse que van a hacer en el futuro cuando abandonen el instituto. Serán sus primeros pasos hacia la vida adulta.

En la misma clase, de Asumiko Nakamura, es una serie cerrada de tres tomos, de género costumbrista, comedia, y romance (yaoi). La historia es muy sencilla, tan normal que es fácil que te puedas sentir identificado, porque todos pasamos por lo mismo en la adolescencia: ¿Qué hago cuando termine el instituto? ¿Voy a la universidad y sigo estudiando? ¿Y qué estudio? ¿Paso de libros y me echo a trabajar? ¿Qué...? Y el desarrollo de la relación de los dos chicos está muy bien llevada. A pesar de lo diferentes que son, se complementan, y lo que les une va siendo cada vez más fuerte.

Los protagonistas me han gustado mucho, cada uno tiene su propia personalidad. Sajô es muy formal, bueno en los estudios, muy centrado, mientras que Kusakabe es más alocado. Hasta la forma de hablar de cada uno es totalmente distinta, ya que Sajô es muy educado, y Kusakabe es un mal hablado y le mete veinte patadas al diccionario. Y sin olvidar al profesor de música, Hara, que menudo personaje XD.


La colorida sobrecubierta...

... y la portada en blanco y negro.

Como sabréis, si habéis leído alguna otra reseña de mi blog, me apasiona el diseño de las portadas y las sobrecubiertas (loca me volví con la presentación de Nijigahara Holograph por parte de Milky Way). Y la del manga que nos ocupa ahora me ha gustado mucho. Una colorida sobrecubierta, en contraste con la portada que esconde debajo, en blanco y negro, con los protagonistas en primer plano. Sencilla pero preciosa.

El estilo de dibujo, como explicaba al principio, la primera vez que lo vi, no me agradó mucho. Esos cuerpos larguiruchos, a veces mal proporcionados. Y los ojos que dibuja en algunas ocasiones, que parece que el personaje ha estado esnifando pegamento, me choca mucho con cómo los dibuja otras veces, con sumo detalle del iris y las pestañas. Sin embargo ahora, me encanta ese trazo fino y detallado. Lo que antes me parecían cuerpos larguiruchos que vayan a desencajarse, ahora los veo como puro movimiento. Los personajes son muy expresivos, transmiten con la cara y el cuerpo.


Sajô y Kusakabe en pleno ensayo del coro.

¡Kusakabe! Atiende en clase y deja de coquetear.




Me encantan este tipo de secuencias. La forma que tiene de narrar, sin palabras, como si fuesen los fotogramas de una película. Con tanta sencillez, y lo mucho que cuenta.


El diseño de los personajes también dice mucho de cómo es cada uno. Sajô va con su uniforme impecable, la corbata bien colocada, portando su mochila perfectamente. Kusakabe, al contrario, va hecho un desastre, con el pelo alborotado, la mochila colgando de cualquier forma, la corbata deshecha, y es el que suele llevar la carga cómica por lo extrovertido que es.

Otro punto a su favor es la naturalidad con la que narra la relación de los dos chavales. Son dos personas que se gustan, dejando de lado que los dos son chicos (igual que en Seven Days, sin montar un drama).



El manga se puede adquirir en la propia web de la editorial, y en tiendas especializadas, a 7.95 €. Ojalá que tras esta historia, se animen a publicar su secuela, Sora to Hara, que tiene de protagonista al profesor Hara.



En conclusión: para quienes quieran leer una historia entretenida, con toques de humor, romance sin ser empalagoso, y ver un estilo distinto al típico manga, esta es una buena opción. Y además una oportunidad de conocer a una gran mangaka como Asumiko Nakamura.


El profesor Hara dará lugar también a algunos momentos cómicos.


Hasta la próxima misión.


Post data: Pequeña Recluta volvió a intentarlo con J no Subete, y esta vez no huí. Nakamura sabe cómo tratar cualquier tema, por duro que sea, y cualquier género.

No hay comentarios:

Publicar un comentario