06 enero 2015

Anime: Detroit Metal City

La primera entrada del año, y voy a empezar con una serie que he visto durante estas Navidades. No estoy siguiendo las series de temporada, si no que me estoy dejando llevar por mi estado de ánimo para elegir qué ver. Y estos días atrás el cuerpo me pedía humor, así que estuve picoteando al azar distintas cosas.

Al final me enganché con Detroit Metal City. Desde el primer capítulo no pude parar de reír. He visto series con mucho humor, pero con esta era un no parar.


Souichi Negishi es un joven amable y educado que vive en Tokio, cuyo sueño es tocar la guitarra y ser cantante de un grupo de música pop sueca. Pero como de sueños no se vive, termina formando parte de los Detroit Metal City, un grupo de música death metal, donde adopta el rol de Johannes Krauser II, el líder del grupo. A través de las letras de sus canciones, y toda una serie de equívocos, se irán generando unas siniestras leyendas urbanas acerca de la banda y de su líder, como que es un terrorista del infierno, que ha asesinado y violado a sus padres, etc...

Negishi intenta compaginar esta doble vida. Por un lado siendo el líder de la satánica banda, y por otro, siendo un chico que lleva una vida normal sin que sus padres ni la chica que le gusta, Aikawa, se enteren de su otra faceta. Y no le va a resultar fácil, porque el grupo cada vez va adquiriendo más fama, gracias a sus agresivas letras y a la maestría que tiene Negishi tocando la guitarra, incluso con los dientes.


La serie se emitió en el 2008, y consta de 12 episodios, de unos 13 minutos cada uno. La serie es la adaptación de un manga, creado por Kiminori Wakasugi. Aunque no tiene muchos episodios y son de corta duración, cada uno está dividido en dos partes, y da lugar a muchas situaciones.

Esta es la serie más salvaje y brutal que he visto en mi vida. A quien no le agrade el humor bruto y absurdo, y el lenguaje soez, no se la recomiendo, porque hay mucho, pero mucho. A quien no le importe, se lo va a pasar teta. Y si te gusta la música metal, mejor. Yo reconozco que esta música no me apasiona lo más mínimo, pero al final es lo de menos, porque quedas atrapado por la rocambolesca historia de Negishi.


Negishi cuando se reencuentra con su amor platónico de la universidad,
Aikawa-san.

El protagonista se pasa toda la serie intentando abandonar la banda, porque no le gusta ese estilo de música, ni todo el mundo que la rodea. Quiere tocar en un grupo de música pop, disfrutar de música francesa, estar a la moda (este chico tiene un concepto un poco raro de estar a la moda, pero bueno, ja ja...) y poder acercarse más a Aikawa, una amiga de la universidad, a la que oculta su otra faceta musical por miedo a ser rechazado. Pero al final, inevitablemente, surge su otro yo, Krauser, y vuelve a tocar a D.M.C.. Para mí el personaje tiene una doble personalidad, y su yo salvaje al final siempre termina saliendo, incluso cuando no está actuando frente al público.


D.M.C. en pleno concierto. Caracterizados de terroristas del infierno, y en 
primer plano, Cerdo Capitalista, un masoquista que es contratado para los
performances.

Los personajes secundarios son geniales, y dan lugar a un montón de situaciones, a cada cual más absurda. Por un lado está el manager del grupo, la Presidenta, una mujer completamente loca por la música metal, cuyo criterio musical se basa en si consigue que se le mojen las bragas. No duda en usar gran violencia verbal y física contra los integrantes del grupo, que harán lo posible para evitar sus ataques de rabia. Por otro lado están los otros dos integrantes de D.M.C., que también se las traen, sobre todo el batería, que es de poco hablar, pero que cada vez que abre la boca es para decir algo pervertido. Cerdo Capitalista, un hombre de mediana edad que trabaja en un comercio, y que es contratado para los performances de los conciertos, donde puede dar rienda suelta a su vena masoquista. Y no nos olvidemos a los fans de Detroit Metal City, que muchas veces son los responsables de que se termine liando parda, ja ja...


¡FUCK! ¡FUCK! ¡FUUUUCK!....

El primer disco de D.M.C.

La animación es un poco singular. La imagen no siempre ocupa toda la pantalla, sino que me recuerda a la cuadrícula de las viñetas de un cómic. Tampoco tiene un estilo preciosista en el dibujo, pero está muy acorde con el tipo de historia que está contando.Para muestra un botón:


Negishi-Krauser en mitad de un apocalíptico concierto. A esto me refería con que
la animación es un tanto singular, ya que el tamaño de la imagen va cambiando
constantemente, centrándose sólo en lo que interesa.

En conclusión: una serie con mucho sentido del humor, pero no para todos los públicos. Un protagonista con doble personalidad, música metal, lenguaje soez y violencia, situaciones a cada cual más absurda... Si no os asustan estos ingredientes, os la recomiendo. Si os atrapa, os aseguro que no vais a parar de reír desde el minuto uno hasta el final.


No pude resistirme al momento pandereta, ja ja... ¡¡¡Krauser desbocado!!!

Hasta la próxima misión.