12 abril 2015

Manga: Shinsengumi Imon Peacemaker

Hace casi un mes que terminé de leerme este manga, y como ya comentaba, me estaba gustando mucho. Desde que me leí Vassalord (reseña aquí), tenía el ojo echado a esta historia, aunque me tiraba un poco para atrás por el hecho de que está basada en hechos reales, y temía no enterarme bien por mi desconocimiento del marco histórico en el que ocurre todo. Debo agradecer a la editorial la introducción que realiza en el primer tomo, dónde se explica brevemente el contexto histórico y social, lo cual ayuda un montón, y entiendes tanto las acciones de un bando como del otro. Además, al final de cada tomo, hay una serie de aclaraciones que dan luz sobre aspectos que se hayan podido tocar en cada volumen. Realmente, con este manga he aprendido bastantes cosas. Nunca te acostarás sin saber algo más, jajaja...

Shinsengumi Imon Peacemaker, de Nanae Chrono
Editorial Ivrea
Serie de 5 tomos
Género: histórico, drama, acción


Sinopsis: Tras ser testigo del asesinato de sus padres a manos de un miembro del Choushuu, Tetsunosuke Ichimura, un adolescente de 15 años, está decidido a entrar en el Shinsengumi para poder llevar a cabo su venganza. Una vez dentro, vamos conociendo, junto con Tetsu, a los integrantes de este cuerpo policial, encargado de mantener el orden en Kyoto. Espionaje, conspiraciones por parte de grupos rebeldes, peleas en las calles, harán ver al joven Tetsu cual es la cruda realidad del trabajo que desempeñan estos hombres.

Como ya dije, tanto la historia como la mayoría de sus personajes, son reales. Obviamente, la autora se permite sus licencias artísticas, pero el grueso de la trama es verídico.


 Un poco de historia para enmarcar el manga 

Japón había permanecido aislado durante más de 250 años (1603-1868), bajo un régimen militar conocido como Shogunato. Mientras el resto del mundo había ido evolucionando, en Japón seguían viviendo anclados en un régimen feudal. Existía un emperador, pero sin apenas poder político, ya que era el Shogun quién controlaba todo. En 1853 llegaron barcos de la marina estadounidense (los llamados Barcos Negros), fuertemente armados, para demandar derechos comerciales a Japón. El Shogunato, consciente de su debilidad frente a los extranjeros, no tuvo más remedio que aceptar las demandas por temor a posibles represalias.

Algunos líderes militares no estaban de acuerdo con esta decisión, y ante el temor de verse invadidos, como ocurrió con China, decidieron no apoyar al Shogunato, y se convirtieron en rebeldes. El clan de los Choushuu es un grupo rebelde que luchaba para expulsar a los extranjeros, e intentar acabar con el régimen feudal a favor del emperador. Para evitar que estos rebeldes hagan de las suyas, el Shogunato crea un cuerpo policial que proteja a Kyoto (que es la capital), y ese cuerpo no es otro que el Shinsengumi, también conocidos como los Lobos de Mibu.

Este manga transcurre durante los últimos años de este régimen, y se centra en un enfrentamiento sucedido en 1864 entre el Shinsengumi y el clan de Choushuu, el cual hizo que la Restauración Meiji se retrasase, puesto que los partidarios al emperador no pudieron salirse con la suya.

Espero no haber armado mucha bola. La historia nunca ha sido mi fuerte.




Me ha resultado uno de los mangas más entretenidos que he leído. Puede que a alguien que espere peleas impactantes desde un principio le deje un poco frío, porque el enfrentamiento importante se produce en el último tomo (lo cual no quita que haya disturbios en el resto de la trama).

Pero yo creo que lo más importante es el desarrollo de los personajes. Hay un montón de personajes, y no son precisamente planos. La mayoría están bastante tocados psicológicamente debido a las cosas que han tenido que hacer para sobrevivir. Por ejemplo, el capitán Souji Okita entró en el cuerpo con nueve años, y desde edad tan temprana tuvo que empuñar una espada, por lo cual es un personaje al que en determinados momentos se le va bastante la cabeza. El propio Tetsu tiene sus propias heridas en el alma (me gusta el detalle de que duerma encerrado en un armario porque es el único sitio dónde se siente seguro). Aunque había veces que te daban ganas de abofetearle, jajaja... pero al final va madurando.


Creo que no es un manga de buenos o malos, porque entiendo que ambos bandos hicieron atrocidades. Los inocentes que sufriesen la pérdida de un ser querido a manos del Choushuu, se pondrían de parte del Shogunato, y a la inversa. Aquí los protagonistas a veces actúan de forma honrosa, y otras veces realizan actos muy cuestionables. En pocas historias me he encontrado con un personaje que en un momento dado me cayese bien, y páginas después me hiciese sentir aversión. O al revés, caerme fatal al principio, y luego ir descubriendo poco a poco que bajo esa capa de crueldad hay algo bueno, aunque sea un poco.


A nivel artístico, me gusta mucho el dibujo, y no da rodeos a la hora de mostrar la violencia en los enfrentamientos. En esos momentos, te muestra las luchas de forma muy cruda. Las caras me parecen muy expresivas, y la ambientación y los fondos me parecen muy correctos. Incluso los uniformes del Shinsengumi, que se caracterizan por unos adornos en las mangas y los faldones en forma de montañas blancas, también se ha molestado en representarlos. Se ve que la autora ha cuidado esos detallitos de vestuario.

A pesar del gran drama humano que se nos está relatando, hay momentos de comedia, que a mí me agradan, porque así quita un poco de presión, y te da un respiro. Tenemos al grupito de personajes secundarios que darán lugar a más de una situación cómica, y por lo que veo, a esta autora le gusta de meter siempre algún personaje un poco ambiguo. En Vassalord se trataba de Rayflo, que a veces en vez de parecer el vampiro maestro parecía una locaza, y en este manga se trata de Okita, que parece una mujer tanto en su físico como en su forma de comportarse a veces. Esto puede que a alguien no le haga gracia, pero a mí particularmente no me molesta, ya que le da sus momentos de humor, dentro de tanta violencia y sufrimiento.


Es muy crudo al mostrar a los samuráis completamente
bañados con la sangre de sus víctimas. Quién sea un
poco susceptible con esto, mejor no se aventure con
este manga.

Por cierto, antes de terminar, me gustaría aclarar una cosa que al principio yo no tenía muy clara, y creo que hay más gente que también la confunde. Y es que esto no es una precuela de Peacemaker Kurogane. Yo entiendo precuela como algo que se hace posteriormente a otro producto que ha tenido más o menos éxito, para mostrarnos el antes de la historia original. En este caso, además lo explica Ivrea en las notas aclaratorias, Shinsengumi Imon Peacemaker (SIP) se inició en 1999 en la revista GanGan, de Enix, y finalizó en 2001. Posteriormente la autora empezó a trabajar en Mag Garden, y continuó las aventuras con Peacemaker Kurogane. Ivrea consiguió los derechos de Kurogane, pero no los del inició de la historia porque éstos pertenecían a Enix, y esta editorial no se fiaba de vender licencias en el extranjero porque ya habían tenido problemas. Posteriormente, Mag Garden se hizo con los derechos de SIP, y ya se pudo traer a España, pero claro, llegó después que su continuación. De ahí un poco la confusión de que es una precuela. Pero no lo es, es la serie origen .


Conclusión: Para quién guste del género histórico de samuráis. Drama basado en hechos reales, con unos personajes que enganchan, que los llegas a odiar unas veces, y a querer en otras. Con momentos de humor, que a mi parecer no le va mal, porque te deja respirar un poco de la tensión que se respira a lo largo de la trama.

Hasta la próxima entrada.

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