22 junio 2015

Manga: Pesadillas (Dômu)

No me puedo creer que tenga este manga desde hace ya unos años, y todavía no le haya hecho una entrada. Imperdonable. Así que hoy traigo un poco de Katsuhiro Otomo, al que admiro muchísimo sobre todo por su increíble dibujo.

Pesadillas (Dômu, que traducido literalmente sería "sueños infantiles") empezó a publicarse en 1980, y finalizó en 1982. Es el antecedente a Akira, ya que aquí vemos algunos de los elementos que más tarde desarrollará, tanto en argumentos como en narrativa visual.


Sinopsis: Un hombre se suicida arrojándose desde lo alto de un bloque perteneciente a un enorme complejo residencial. Este hecho no es algo aislado, ya que desde hace unos años se llevan produciendo todo tipo de muertes sospechosas: suicidios, accidentes en extrañas circunstancias y otras muertes sin explicación. Mientras la policía lleva a cabo una investigación en toda regla para aclarar qué está sucediendo, de forma paralela, se nos presentaran dos personajes: Cho-san, un anciano solitario, y Etsuko, una niña que acaba de llegar a la ciudad, ambos residentes de este complejo de edificios. Tanto Cho-san como Etsuko poseen poderes telequinésicos. Mientras el anciano usa su don para manipular y controlar lo que le rodea a su antojo sin importarle las consecuencias, la pequeña Etsuko le plantará cara para evitar que dañe a más gente. A partir de aquí asistiremos a un terrible enfrentamiento.





Pesadillas (Dômu), de Katsuhiro Otomo.
Publicado entre 1980-1982.
Tomo único, de 240 páginas, en blanco y negro.
Publicado por Norma Editorial.
Formato en rústica con solapas, de tamaño 17x26 (mismo tamaño que los tomos de Akira).
El sentido de lectura es occidental.









Al tratarse de un tomo único, la trama tal vez resulta un poco acelerada, y no llega a profundizar todo lo que nos gustaría en los personajes, pero eso no quita que la historia te atrape con la rivalidad que se crea entre el solitario abuelo y la pequeña Etsuko.

Al parecer, Otomo se inspiró en un proyecto que se realizó de viviendas públicas. Pronto, esas viviendas se llenaron de parejas jóvenes que tenían sueldos bajos, y que vivían apiñadas en esos bloques. A pesar de los avances técnicos que se iban logrando, a Otomo le preocupaba la deshumanización a la que se abocaba la sociedad. De hecho, a mi parecer, en el manga, los propios bloques de pisos son como otro personaje más, ya que estás viendo la arquitectura de los edificios desde todas las perspectivas, constantemente presente, y no te da ninguna sensación de comodidad.

Además, la mayor parte de la acción transcurre por la noche, y aquí es cuando te percatas de la maestría de Otomo al dibujar. Su conocimiento arquitectónico es brutal, y cuando nos presenta una escena nocturna te deja boquiabierto con el dominio que tiene de las luces y las sombras.

Como comenté antes, los personajes no están todo lo desarrollados que nos gustaría, pero a lo largo de la trama te va dando detalles de algunos de ellos, sobre todo en forma de cotilleos entre las vecinas, o por comentarios que hacen los niños que juegan en el parque que hay frente a los bloques.

Otomo nos presenta con este manga los elementos que desarrollará más adelante en Akira: personajes con increíbles poderes mentales, entornos urbanos asfixiantes, escenas de acción y destrucción impresionantes. Y los niños, que son los únicos que ven la verdad de lo que está ocurriendo, puesto que los adultos están saturados ante tanta tragedia y no terminan de entender lo que está sucediendo.


La policía, completamente perdida en plena investigación.


La pequeña Etsuko reprendiendo al anciano por
intentar hacer daño.
En cuanto al dibujo, a parte de la arquitectura que ya he dicho que es increíble, los personajes son muy expresivos, transmiten muy bien la perplejidad, el miedo, el enfado.

Otro de los puntos fuertes es el cambio constante de enfoque, haciendo picados y contrapicados, en los momentos de acción, lo que hace que todo sea más dinámico. Parece que el suelo nunca esté en la horizontal, con lo que te da más sensación de agobio.

Al ser el tomo de mayor tamaño, las detalladas ilustraciones se pueden disfrutar mucho más, sobre todo las que ocupan dos páginas, que te dejan absorto.


Aunque este manga no es tan truculento como otros, sí que tengo que advertir que tiene algunas escenas sangrientas (y para muestra, la de la derecha), y mucha, pero que mucha destrucción. Es como un campo de batalla en versión urbana. Pero viniendo del creador de Akira, tampoco sorprende, jeje...







En conclusión: una historia que te atrapa, que se lee muy rápido precisamente por la gran cantidad de acción que tiene. Empiezas a pasar páginas, y cuando te quieres dar cuenta, se te ha pasado volando. Como punto negativo, el poco desarrollo de personajes, ya que siendo un sólo tomo, no da para recrearse mucho en cada uno de ellos. A cambio, podemos gozar de la maestría de su autor creando ambientes opresivos, recrearnos en su conocimientos arquitectónico, y disfrutar con la lucha entre el maligno Cho-san y la valiente Etsuko.

Hasta la próxima misión.

2 comentarios:

  1. ¡Y que yo aún no haya leído nada de Katsuhiro Otomo! Y mira que la peli de Akira me gustó lo suyo!
    Pues por lo que comentas este puede ser un buen sitio por el que empezar, aunque sea un poco acelerado a veces, creo que me puede gustar! :)
    Ya me has animado definitivamente jijiji

    Un bsote

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    1. ¡Muy buenas! Para empezar con Otomo y ver si te gusta su forma de narrar, me parece una buena opción. Acerca de la película de Akira, la vi hace siglos, y recuerdo que no me enteré ni del nodo, jajaja... pero aluciné visualmente, todo hay que decirlo. Me queda pendiente leer el manga. Tengo mis 6 bonitos (y enormes) tomos de Akira esperando que lleguen las vacaciones, para hacerme una marathon de apocalipsis y destrucción, jajaja...

      Espero que te guste Pesadillas. Muchas gracias por comentar.

      Saludos.

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