05 junio 2016

Anime: Shouwa Genroku Rakugo Shinjuu

Al fin traigo el anime de Shouwa Genroku Rakugo Shinjuu. Tenía pendiente esta entrada desde hace semanas. La serie es la adaptación de un manga, creado por Haruko Kumota, y por la información que he encontrado por internet, el manga finaliza este verano con el tomo 10 (información aquí).



Un hombre joven, que acaba de salir de la cárcel, decide presentarse a Yakumo, un importante maestro de rakugo, para pedirle que le acoja como su aprendiz. Al principio, Yakumo no está muy por la labor, pero finalmente decide darle una oportunidad, y lo lleva a su casa, dónde conocerá a Konatsu, hija de otro importante narrador de rakugo que fue acogida por el maestro al fallecer su padre.

Yakumo resulta ser una persona de carácter bastante estricto, y mantiene una relación muy tensa con Konatsu, ya que esta le responsabiliza de la muerte de su padre. A raíz de un suceso, el anciano decide revelar su pasado a Konatsu y a su aprendiz. Comenzará a narrarnos su vida desde su infancia, años antes de la Segunda Guerra Mundial, y cómo conoció a Sukeroku, padre de Konatsu.

La serie está producida por el estudio Deen, y consta de 13 episodios; el primero dura unos 50 minutos, y el resto unos 24 minutos. Fue emitida entre enero y abril de 2016, y por lo que he visto, planean hacer una segunda temporada (información aquí). Nos encontramos ante una serie de género costumbrista con toques de drama, pero también con puntos de humor por la relación tan chocante entre ambos protagonistas.

Konatsu, junto al nuevo aprendiz de Yakumo, recordando las actuaciones
de su padre.


Para empezar, aviso que esta serie no es para todo el mundo, ya que parte de la trama transcurre en el ambiente de los teatros, y hay bastantes actuaciones de rakugo. El rakugo consiste en un narrador que se dedica a contar historias, normalmente de corte humorístico, interpretando distintos papeles, ya sean masculinos o femeninos. El intérprete, ataviado con un kimono, se sienta de rodillas en el escenario ante el público, y representa sus historias sin ningún tipo de ornamento, confiando tan sólo en su oratoria para entretener al público. He leído comentarios de  gente que se aburría con los momentos monólogo. Y es que el rakugo es un protagonista de esta historia, no sólo un trasfondo. Hay bastantes actuaciones, y si no te gusta este arte tradicional japonés, la serie se puede hacer árida.

Unos jóvenes  Sukeroku y Yakumo, preparados para salir al escenario.


A través del relato del anciano Yakumo, vamos conociendo detalles de la sociedad japonesa, desde su infancia como aprendiz, hasta su edad adulta ya como intérprete, durante la posguerra. Nos da a conocer lo jerarquizado que está el mundo del rakugo, y la solemnidad que impregna el paso de una categoría a otra. Sus dudas y temores acerca de su valía para realizar este arte, y su búsqueda interior de lo que realmente desea en la vida. Su complicada relación con Sukeroku, su mejor amigo, a lo largo de los años. La aparición de una mujer, que hará que se tambalee su vida, y será el detonante de gran parte de lo que sucede posteriormente.

A través de Miyokichi conoceremos las dificultades que vivían las mujeres
en una época tan cruda como la guerra y la posguerra.


Me han gustado los personajes por lo imperfectos que son. Tanto Yakumo como Sukeroku tienen unos caracteres bastante complejos, y contrarios el uno del otro. Había veces que me ponía de parte de uno, luego me daban ganas de abofetearlo... El que ambos personajes sean tan diferentes, y en cierto modo rivales, y que sean amigos, da lugar a situaciones en las que no sabes a quién apoyar.

A lo largo de la serie se tocan temas como la censura, ya que antes de la guerra prohíben relatar historias picantes para mantener la moral de la población impoluta. O la situación de desprotección en la que se encuentra la mujer durante aquellos años, sobre todo aquellas que no tienen familia. Sin olvidar que la mujer tampoco podía aspirar a ser artista de rakugo, ya que era un mundo sólo de hombres (como vemos que le ocurre a Konatsu en el primer episodio).

Sukeroku y Yakumo (en el rol de una doncella), a punto de interpretar una
obra juntos. Aquí se produce el punto de inflexión para Yakumo, que por fin
descubre cual quiere que sea su destino.


Visualmente me ha gustado mucho la animación, la ambientación de los teatros y las casas de geishas, y el vestuario está muy cuidado. Si te dejas llevar por las historias que narran en el escenario, aunque es cierto que a veces hablan un poco deprisa y cuesta seguirlo, resultan muy entretenidas. Y el opening, que normalmente me los salto, pues este me lo tragaba, porque la canción me encanta.

En conclusión: Una serie que recomiendo a quién le guste los animes costumbristas con un pequeño toque histórico, y le apetezca conocer una faceta más de la cultura japonesa, como es el rakugo. Advierto que las actuaciones son parte importante de la trama, por si alguien piensa que se las puede saltar. Durante algunas de las actuaciones escuchamos los pensamientos de Yakumo, y vemos cómo va cambiando y evolucionando. Como dije arriba, el rakugo es un personaje más.



Espero no ser tan tardona con la próxima entrada.

Hasta la próxima misión.

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