10 julio 2016

Novela: La casa en el confín de la Tierra

De vuelta de la misteriosa Irlanda, y enamorada de todo lo que me he encontrado. He finalizado mi segunda visita a La casa en el confín de la Tierra, de W.H. Hodgson (1877-1918), y si la primera vez ya me gustó, ahora la he disfrutado más aún. He sufrido junto al protagonista, y he quedado tan perpleja como él ante lo insólito que le acechaba en cada rincón de ese enorme caserón. Me ha resultado una lectura muy sorprendente, más teniendo en cuenta que fue escrito en 1908. Cualquiera de sus contemporáneos pensaría que el autor le daba al opio al escribir semejantes cosas. Porque aquí no tenemos fantasmas ni casa embrujada. Tenemos una muestra original de lo que se llamará "horror cósmico", que la mayoría de la gente asocia a H.P. Lovecraft y los escritores de su círculo, pero que el señor Hodgson ya trataba años antes.


La casa en el confín de la Tierra (1908)
Autor: William Hope Hodgson
Editorial: Valdemar (El club Diógenes)
Género: Terror, fantasía.
Otras novelas: El reino de la noche, Los botes del Glenn Carrig, Carnacki el cazador de fantasmas...


La historia comienza cuando dos amigos deciden pasar unos días al aire libre, dedicados a la pesca, en las cercanías de una pequeña aldea de Irlanda. Un día, mientras pasean río abajo, hacen un sorprendente descubrimiento, ya que encuentran un extraño paraje en el que destacan las ruinas de un antiguo caserón, al borde de una enorme cascada. Entre las ruinas hallan un curioso manuscrito, y deciden llevárselo. De vuelta a la tienda de campaña, comienzan la lectura de lo que parece un diario, escrito por el que fuera propietario de la construcción, y en el que plasma las extrañas vivencias que tiene en aquel lugar, en aquel solitario caserón, temido por las gentes de la aldea cercana.

La casa en el confín de la Tierra (The house on the borderland), de William Hope Hodgson, fue publicada por primera vez en 1908 por la editorial británica Chapman and Hall, Ltd. Recuperó popularidad gracias a la reedición de 1946 por parte de Arkham House Press, como parte de The house on the borderland and other novels.


El Recluso, como es llamado el autor del manuscrito, vive en ese enorme caserón junto con su hermana, alejados del resto de la sociedad. Un fatídico día, aparecen unas terribles criaturas procedentes del inframundo, que empiezan a asediar la casa. La historia, al estar escrita en primera persona, expresa toda la angustia y la confusión que siente por una situación que no es capaz de entender. Hay momentos que llega a dudar de su propia cordura, y sospecha de su hermana, en una atmósfera que se vuelve cada vez más opresiva, y también alucinante. En más de un momento, a lo largo de la narración, te preguntas por qué no se va de allí, abandona esa casa. Ve la amenaza que se cierne, y cuando tiene la oportunidad de huir, no lo hace y sigue ahí, aún sabiendo que le va a costar caro. Se comporta como si el destino ya estuviera decidido, como si se castigara.



Si os gustan las historias con ambientación, con descripciones detalladas, Hodgson puede que sea vuestro autor. El protagonista se verá sobrepasado y completamente indefenso por una serie de hechos, como si fuera una hoja arrastrada por el viento sin apenas poder hacer nada, sin voluntad. No quiero revelar mucho más para no fastidiar la experiencia. Cuando compré el libro lo hice porque me llamó la atención la portada (sí, tengo unos gustos un poco siniestros), y al empezar a leerlo, alucinaba con el relato del Recluso. Hodgson tiene una capacidad increíble para sugerir el horror, y a veces no necesita mostrarte el monstruo: el ruido de unas pisadas que se acercan en plena noche, el gemido de un perro, un olor a pobredumbre que inunda el aire... y te pone los pelos de punta. Y si encima lo lees por la noche, como suelo hacer yo, cuando todo el mundo está durmiendo, por la propia sugestión, cualquier mínimo ruido hace que te salten las alertas, jajaja...


Por sacar una pega, que para mí no lo es, hay partes que son muy oníricas, todo muy irreal y extraño, y puede haber lectores a los que esto les aburra. Quienes hayan leído a Lovecraft, y conozcan sus relatos más oníricos, pues es un estilo a esto. Pero justo esta parte es lo que hace la novela más potente, a mi parecer, porque lo que relata es tan alucinante y visual que no daba crédito a lo que leía. En el blog La décima víctima, en su entrada dedicada a la Trilogía del abismo de Hodgson (reseña aquí), incluso lo compara con la película 2001: una odisea en el espacio. Pues no va desencaminado. Hodgson tenía una imaginación increíble, o le daba a las setas, pero lo que he disfrutado con un libro que no llega a 250 páginas no tiene precio. 

Mientras buscaba información del libro, he encontrado que hay un cómic basado en esta novela, publicado en la línea Vértigo en el 2000, con guión de Simon Revelstroke y dibujo de Richard Corben. De hecho, está en España gracias a ECC Ediciones, y por lo que he visto en la web, sigue disponible. No he podido echarle un ojo (ayer, aprovechando un homenaje  que me di en FNAC, lo estuve buscando, pero no lo tenían), pero lo poco que he visto del dibujo se ve sugerente y claustrofóbico. La historia no sé cómo habrá sido tratada, y es lo que me da un pelín de miedo (valga la redundancia).


En conclusión: Se lo recomiendo sobre todo a quién le guste mucho el género de terror, incluso ciencia ficción (si os animáis ya sabréis por qué), que quiera leer algo diferente y original. La atmósfera envolvente, el horror que escapa a toda comprensión, el sentirse una hormiguita frente a la inmensidad del universo, todo eso y más podéis encontrar en esta novela. El horror cósmico antes de que lo pusiera de moda Lovecraft. Y los dioses primigenios del maestro de Providence me parece que le deben también bastante a esta obra. Echadle un ojo. Lo merece.


Ahhh... y antes que se me pase. Yo tengo la edición de Valdemar, pero hace poco Hermida Editores ha publicado una edición ilustrada, así que para gustos los colores.

Y poco más. Creo que ha quedado patente el amor que siento por este libro. Hacía mucho tiempo que algo no me inquietaba, y esta novela lo ha logrado. Tengo en mi montaña de pendientes tres libros más de Hodgson, y con ganas de sufrir más con él. Ahhh... el amor.

Hasta la próxima misión.

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