20 septiembre 2016

Cerebros voladores, hormigas gigantes y demás fauna

El otro día estuve intercambiando unas palabras a través de twitter con Aurora Poins (@tiempoliterario), y recordé por qué razón me abrí el blog. Digamos que en mi entorno no tengo muchas personas con las que comparta aficiones, y el blog fue mi válvula de escape para escribir de las cosas que me gustan, y conocer más a través de otra gente que escribe de los temas que me interesan. Con los libros aún puedo coincidir con algún amigo, pero en cuanto a manga, anime y cine, me cuesta más.


De hecho, un conocido me hizo sentir como un bicho raro al pensar equivocadamente que porque me gusten las pelis de monstruos, ovnis y demás, significa que me gusta cualquier estupidez de Youtube en la que salga un tío con un mocho de fregona en la cabeza hablando de marcianos. Vamos a ver, me gusta el cine clásico de ciencia ficción, terror y fantasía, así que no mezclemos churras con merinas. Me gusta ese cine de los años 40, 50... en el que la falta de medios la suplían con un auténtico derroche de imaginación y con buenas historias, aunque al extraterrestre de turno se le viese la cremallera del disfraz. Otras tenían tramas tan delirantes que era imposible no partirse de la risa, y pasar un rato genial.


La humanidad en peligro, Invasores de Marte, El increíble hombre menguante, El cerebro del planeta Arous... tantas que me vienen a la cabeza, y que me han hecho pasar momentos tan buenos.

Y esto me lleva a lo siguiente: no he hablado en el blog nada de ese cine, siendo como fue mi mayor fuente de alimento en la niñez. Así que he pensado hacer una nueva sección con esas películas clásicas. Algunas las tengo más frescas en la cabeza por haberlas visto hace relativamente poco; de otras solo guardo imágenes sueltas en mi infancia. Iré maquinando poco a poco, y espero traer para el mes que viene la primera película. No aconsejo esta sección a los puristas de los efectos especiales ("¡Pero si se nota que es de mentira, qué cutre!"), porque os pueden explotar los ojos.

Ummm, esto me recuerda que aún tengo pendiente ver Plan 9 del espacio exterior, de Ed Wood.

Hasta la próxima misión.


Menuda jaqueca se va a llevar a su planeta...


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