25 septiembre 2016

Manga: Infierno embotellado


"No sé cuántas veces habré pensado en arrojarme desde lo alto de ese acantilado al que llamamos 'la peana de Dios'. Pero, cada vez, el recuerdo de la desdichada Ayako hace que abandone la idea y lance un suspiro que me destroza por dentro. Porque si yo muero, ella será la siguiente en morir."

Infierno embotellado (Binzume no jigoku)
Tomo único
Autor: Suehiro Maruo
Publicado por editorial ECC (enlace a ECC)
Género: seinen, drama, erotismo
Otras obras de este autor: La sonrisa del vampiro, La extraña historia de la isla Panorama, Dr. Inugami, La oruga...

La relación que guardo con el autor que traigo hoy es un poco extraña. Me perturba y me atrae al mismo tiempo. Y no creo que sea la única persona que siente esto por Suehiro Maruo. El primer contacto que tuve con él fue con el anime que adaptaba su obra Midori, la niña de las camelias. Quedé bastante horrorizada, para qué nos vamos a engañar. Desde entonces, se me quedó clavado su estilo de dibujo y era capaz de reconocerlo a la legua, pero sólo para rehuirlo. Tiempo después, conocí el manga La extraña historia de la isla Panorama, y aunque también tenía detalles retorcidos, no me espantó, y pude apreciar mejor su estilo de dibujo. A partir de ese momento, he intentado darle una oportunidad a su obra, aunque hay algunas por las que me cuesta pasar.


Y es que el estilo de Suehiro Maruo no es para todos los gustos. Conocido maestro del ero-guro (erotic grotesque), se caracteriza por mostrar de forma muy explícita la violencia y el sexo, y por una extraña fascinación hacia las rarezas humanas, deformidades, amputaciones, los "freaks" de circo... y claro, este tipo de ingredientes mezclados con tramas malsanas, no es para todos los estómagos. Recuerdo cuando leí La oruga que quedé hecha polvo, y mira que tengo cierta tolerancia a lo crudo.

El libro que traigo hoy lo he "disfrutado", siempre dentro de ese malestar que me provoca este autor. En cada uno de los relatos es capaz de sacar a la superficie las sombras que esconde el ser humano: codicia, crueldad, temor... Pero no me ha provocado una sensación tan desagradable como otros mangas que he leído de él. Para quién tenga dudas sobre si este autor le puede gustar o no, yo creo que este libro puede ser una buena forma de entrar, sin que sea demasiado duro; si tras leer este tomo, te ha dejado mala sensación, mejor no internarse mucho más en su obra.


Infierno embotellado recopila cuatro historias publicadas en la revista Gekkan Comic Beam entre los años 2010-2012. La primera historia, que da título al libro, está basada en un relato de Yumeno Kyûsaku. De este autor ya traje hace tiempo el libro El infierno de las chicas (os dejo el enlace aquí por si os interesa). En esta historia conoceremos el drama de dos hermanos pequeños que sobreviven a un naufragio, y que llegan a una isla desierta. Solo consiguen salvar unas pocas pertenencias, entre ellas una Biblia (que jugará un papel importante), pero ello no supondrá un problema ya que la isla tiene todo cuánto pueden necesitar para sobrevivir. Lo que al principio parece un lugar paradisíaco se irá convirtiendo en un infierno cuando, siendo ya adolescentes, empiecen a ver al otro como algo más que un hermano.

En el relato "Infierno embotellado" es muy llamativo cómo la naturaleza va cambiando según
evoluciona el estado de ánimo de los protagonistas. Al principio todo es hermoso y brillante
para después tornarse amenazante, con ramas retorcidas, insectos devorando el cadáver de
un pájaro, pobredumbre... fiel reflejo de la lucha interior que están sufriendo.

En La tentación de San Antonio nos encontramos con un relato de humor bastante gamberro, en el que un cura vivirá una serie de situaciones a cada cual más surrealista. No sé si sería por el contraste con la anterior, pero con esta historia me partí de la risa. Aviso que hay mucha mala baba.



En Kogane-mochi un masajista ciego despierta la codicia de unos vecinos, ya que se rumorea que posee bastante dinero escondido en alguna parte. El vil metal terminará por liarla, como podéis imaginar.

Por último, Pobre hermanita es la historia de supervivencia de una chica en plena era Shôwa, que intenta proteger a su hermano menor deforme, y defenderlo de una sociedad cruel. Lo que más me llama la atención de este autor es que casi todo resulta tan cruel, que cuando hay un personaje bondadoso, brilla con mucha más intensidad, y temes más todavía lo que le pueda pasar.



Respecto al dibujo, con el paso del tiempo lo he ido valorando cada vez más. Hay momentos que es tan realista, que resulta cruel, porque es capaz de plasmar tanto lo bello como lo horrible. Las expresiones de alegría, sufrimiento, los rostros demacrados, la locura... La mayoría de sus historias suelen transcurrir en la era Shôwa, y están muy bien ambientadas, tanto en el vestuario de los personajes, como los detalles de la ciudad y las casas. Y las composiciones que realiza mezclando a los protagonistas con elementos de la naturaleza, ya sean plantas, insectos, pájaros, son increíbles. No cabe duda de que se trata de un gran ilustrador.



Conclusión: Con todo lo dicho anteriormente, este manga no lo puedo recomendar alegremente. Aunque este libro no alcanza el nivel de "bizarrismo" que he visto en otros mangas de Maruo, puede que haya gente que no lo soporte. Por mi parte, creo que tiene el punto justo como para que no se te haga tan cuesta arriba, porque compensa la crudeza y el drama de unas historias con los puntos de humor de las otras, con lo que se hace más llevadero. En mi opinión, un buen libro para entrar en el particular mundo de este autor, conocerlo, y comprobar si te gusta. Y por supuesto, disfrutar de un dibujo increíble.


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