04 marzo 2017

Indian country

En la primera entrada que realicé para la iniciativa AdoptaUnaAutora hice una pequeña presentación de Dorothy M. Johnson, y mencioné algunas de sus obras. Para esta segunda entrada me voy a centrar en uno de sus recopilatorios, Indian country. Con este título se inició la colección Frontera, con la que la editorial Valdemar pretende crear un catálogo de género western de gran calidad, y que se deseche ese prejuicio que se tiene en España hacia un género que tiene tanto valor literario como cualquier otro.

Indian country (1953)
Autor: Dorothy M. Johnson
Editorial Valdemar, colección Frontera
Traducción: José Menéndez-Manjón
Género: western, drama, histórico, aventura
Otras obras: El árbol del ahorcado; Buffalo woman; Some went west; When you and I were young, Whitefish...

Indian country fue publicado originalmente en 1953 por la editorial Ballantine Books, y contiene once relatos. Este volumen sería conocido más tarde en Estados Unidos por el título del relato más famoso, A man called Horse, pero la edición que nos llega a España mantiene su título original.

La mayor parte de los relatos que aparecen en este volumen se centran en la conflictiva relación entre blancos e indios. Un detalle a tener en cuenta en estas historias es la importancia de la mujer. Cuando se piensa en un western, en seguida te vienen a la cabeza vaqueros, sheriffs persiguiendo a forajidos... como si aquello fuera un coto solo para machos muy machos. Sin embargo, en estas historias tenemos protagonistas femeninas, mujeres que aún encontrándose en situaciones terribles, son capaces de actuar con gran aplomo. Incluso cuando el protagonista del relato es un hombre, hay personajes secundarios femeninos que tienen gran relevancia, no son meros adornos. Johnson quería darles voz a todas esas mujeres, ya fuesen pioneras o nativas, y así lo hizo.

El recopilatorio comienza con La frontera en llamas, que para mí, es de los mejores relatos. Historia brutal y desgarradora de dos hermanas que son raptadas por una partida sioux, tras arrasar la granja familiar. Serán criadas como parte de la tribu, pero mientras la menor consigue adaptarse rápidamente a las nuevas circunstancias, la mayor guarda la esperanza de ser rescatadas, y por ello se obstina en no olvidar quién es y de dónde viene. El tema de las niñas y mujeres capturadas volverá a aparecer en otro de los relatos, Viaje al fuerte, en el que un grupo de soldados consigue recuperar a una mujer que ha sido raptada por los sioux, tras el pago de un rescate. A lo largo del viaje vemos fragmentos de lo ocurrido a esta mujer, de su sufrimiento durante el cautiverio, e intuimos que ocurrió algo que la martiriza. Solo hacia el final sabremos qué ocurrió.
"Mary Amanda siempre recordó lo que Sarah a menudo olvidaba: era blanca. Nunca abandonó la esperanza de ser rescatada. El nombre que los indios le daban era La Forastera." Fragmento de La frontera en llamas.

Un hombre llamado Caballo nos narra la historia de un joven de buena familia que es capturado por los indios. Durante un tiempo será una especie de esclavo de una anciana crow, pero poco a poco conseguirá suficientes méritos como para que la tribu le acepte como uno de los suyos. Aún siendo una historia durísima, tiene un final de los más conmovedores que he visto en el libro.

Johnson no solo se interesaba en cómo los cautivos se las apañaban para sobrevivir en un poblado indio, si no también en el choque que sufrían en caso de ser rescatados. Algunos de los que eran liberados habían pasado años con los nativos, y el regreso al mundo de los blancos podía resultarles muy duro, más si eran mujeres, que podían ser señaladas por haber convivido con pieles rojas.

La vida de libertad y de contacto con la naturaleza, y el lado más salvaje también atraerá a más de un personaje. Ese es el caso del relato El incrédulo, donde un anciano blanco desea volver al poblado crow en el que vivió varios años durante su juventud, decidido a pasar lo que le quede de vida en el único lugar que consideró un hogar.

Los relatos están salpicados de las costumbres y supersticiones de las distintas tribus nativas. En El exilio del guerrero, el joven Humo Creciente, perteneciente al pueblo apsaruke, es evitado por los suyos ya que consideran que es un fracasado por no haber superado la prueba del sueño medicina. Angustiado por ser un lastre para los suyos, decide abandonar la tribu para volver a someterse a la prueba del sueño, y en caso de no conseguirlo, dejarse morir. Marcas de honor nos lleva a los días de la Segunda Guerra Mundial, donde los jóvenes indios de una reserva son reclutados. Estos jóvenes verán la guerra como una forma de recuperar el espíritu de lucha que caracterizó a su pueblo en el pasado. Un pasado que solo recuerdan los más ancianos, ya que ha sido borrado por los blancos, condenando al olvido costumbres, creencias y religión.
"Solo cuatro personas se albergaban en la tienda de piel de búfalo el día en que Humo Creciente se decidió a morir. No había mucha carne en el campamento, por lo que su padre y su hermano menor se fueron a cazar. Humo Creciente se quedó con las mujeres porque estaba comprobado que atraía la mala suerte en las empresas importantes." Fragmento de El exilio del guerrero.

Por supuesto, los forajidos no podían faltar, y sin duda, de los tres relatos donde aparecen estos personajes, el más famoso es El hombre que mató a Liberty Valance. Un joven, tras ser vapuleado por un grupo de bandidos, y no encontrar apoyo por parte de los representantes de la ley, decide aprender a usar un arma para poder vengarse. Aquellos eran tiempos muy duros, donde incluso los niños se verán obligados a madurar antes de lo previsto, como veremos en El chico de la pradera, donde un muchacho de once años plantará cara a un bandido. En Reírse frente al peligro, una anciana recuerda sus años mozos, y su peligrosa relación con un forajido.

Muchos de los pioneros que marcharon a los territorios del oeste encontraron obstáculos y peligros, pero con todo eso, prevalecía la esperanza de crear un lugar bueno en el que vivir. En Más allá de la frontera, tras una incursión india que arrasa una granja, sus habitantes, que afortunadamente han salvado la vida, deciden abandonar todo y volver al este. Durante el camino, algunos de ellos se replantearán el abandonar la granja y todo aquello por lo que han luchado. Les gusta aquella tierra, dura y hostil, y quieren trabajarla aunque les pueda costar la vida. Por algo Johnson decía que "las personas que se dirigían al Oeste eran de un tipo diferente".

Como podéis ver, Johnson tan pronto te pone en la piel de un pionero, como te lleva a un tipi en mitad de la pradera y te enseña cómo funciona la medicina india. Consigue plasmar en un conjunto de relatos la vida en los territorios fronterizos durante el siglo XIX, sin posicionarse en un bando o en otro. Se limita a mostrar la difícil problemática con un lenguaje claro, y en momentos, bastante duro.

Para terminar, acerca de la edición que ha realizado Valdemar, decir que está muy cuidada, con una interesante presentación sobre el género western en general, y en particular en España, y termina centrándose en la figura de Johnson.

Espero que os haya gustado esta primera reseña, y que os haya despertado el gusanillo por saber más de su obra.

Hasta la próxima misión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario