15 mayo 2017

El árbol del ahorcado y otros relatos de la Frontera

Vuelvo a viajar al oeste para enfrentarme a forajidos, buscar oro, o cabalgar a través de la llanura, pero siempre en la buena compañía de Dorothy M. Johnson. Tercera entrega para el proyecto Adopta una autora, y hoy traigo otro recopilatorio de relatos (y por desgracia, lo último que voy a poder traer en castellano).

En la anterior entrada dedicada a Indian country, la mayoría de historias se centraban en la complicada relación entre indios y blancos. En el volumen que voy a tratar hoy predominan los forajidos, aventureros, buscadores de oro... pero siempre en el contexto histórico del siglo XIX, en Montana. La ruta Bozeman fue muy importante durante la fiebre del oro, y muchísimas personas se aventuraban viajando a Montana en busca de fortuna. De hecho, el relato que da título al libro transcurre en un campamento minero.


El árbol del ahorcado y otros relatos de la Frontera (1957)
Autora: Dorothy M. Johnson
Editorial Valdemar, colección Frontera
Traducción: Gonzalo Quesada
Género: western, drama, histórico.
Otras obras: Indian country; Buffalo woman; Some went west; When you and I were young, Whitefish...

El árbol del ahorcado y otros relatos... fue publicado originalmente en 1957 por la editorial Ballantine Books, y contiene diez historias que fueron publicadas, en su mayoría, en revistas entre los años 1954 a 1957, a excepción de La squaw de la manta, que pertenece a 1942. Sin duda, el más destacado es El árbol del ahorcado, tanto por su mayor extensión, que podría equipararlo a una novela corta, como por su adaptación cinematográfica, que además es una de mis películas favoritas de género western.

He de comentar que las historias que más me han gustado son varias que están protagonizadas por niños. Algunos de ellos, ya adultos, rememoran determinado momento en su infancia que, debido a una serie de circunstancias, les dio una lección de vida. Ya fuese como protagonistas de los hechos, o como espectadores aventajados.

El primer relato, La hermana perdida, es de mis favoritos.Desde el punto de vista de un niño de nueve años se nos narra la llegada de la tía Bessie, una mujer madura que tras ser raptada por los indios siendo pequeña, es recuperada por los soldados cuarenta años más tarde y devuelta a su familia. Como ya hizo Johnson en Indian country, vuelve a tocar el tema de las mujeres raptadas, y del drama que supone para ellas cuando son rescatadas tras formar una familia y un hogar en el pueblo indio. Muchas olvidaban el idioma y las costumbres blancas, que es exactamente lo que le ocurre a la tía Bessie. Aún sin poder comunicarse con ella, el joven protagonista entabla una curiosa relación con ella a través de las miradas y los gestos, y creo que es el que mejor llega a entender a la mujer.

"Nuestra casa estaba llena de mujeres que abrumaban a mi tío Charlie y a veces me confundían con su trajín y su parloteo. Éramos los únicos hombres de la casa. Yo tenía nueve años cuando vino una mujer más; la tía Bessie, que había estado viviendo con los indios." Fragmento de La hermana perdida.

Tiempo de grandeza también está narrada a través de los ojos de un muchacho de diez años, que debe trabajar vigilando al anciano Cal Crawford. Aunque al principio es un fastidio para el chaval, porque tiene que acompañar a un hombre bastante senil que está todo el rato hablando solo, termina por sentir aprecio por las historias que murmura sobre su pasado lleno de aventuras. Incluso el disgusto que sentía hacia la hija mestiza del hombre, a la que llama Cara de mono, se va convirtiendo en cierta comprensión, ya que percibe el tremendo respeto que siente esa mujer por su padre blanco, tanto como para abandonar su tribu para cuidar de él. Johnson afirmaba en una entrevista que le gustaba imaginar situaciones que se daban en un ambiente y llevarlas a otro distinto. Lo que ocurre en esta bien puede ocurrir en cualquier familia, cuidar de tus mayores.

Edición de Ballantine Books, 1957
En La squaw de la manta el testigo de la historia es Bunny, hija de unos granjeros. Ella crece junto a Mary, la hija de un matrimonio indio que trabaja en la granja de sus padres. Cuando la madre de Bunny es consciente de que Mary es una muchacha muy inteligente, se empeña en que reciba educación, y la envía a estudiar fuera. Cuando la joven Mary vuelve, se da de bruces con la realidad, porque nadie quiere contratar a una india como profesora, ni en una oficina. Se encuentra en campo de nadie por que los suyos tampoco la miran del todo bien por comportarse como una blanca. Aunque la pequeña Bunny al principio no es totalmente consciente del drama de la joven india, ya adulta, reflexiona sobre el gran sacrificio que tuvo que hacer para encajar en alguna parte.


Por supuesto, también tenemos forajidos. Unos terminaran pagando con la horca sus delitos, como en La última bravata, no sin antes recordar a cierta persona importante de su pasado. Otros serán forajidos por accidente, como en Bandido improvisado, en una historia llena de malentendidos con cierto punto de humor. En El hombre que conoció a Buckskin Kid, nuestro protagonista tendrá que decidir hacia qué lado de la ley se quiere posicionar, y cómo un suceso impredecible puede llegar a cambiar su vida.

Pero si algo tiene la mayoría de los western es aventura, y personajes valientes que se lanzan a buscar fortuna y un lugar en el mundo. Diario de aventura nos narra las experiencias de un joven de familia acomodada que, antes de sentar totalmente la cabeza y casarse, decide pasar una temporada viajando por el oeste, y conviviendo con la tribu crow, un amistoso pueblo indio. Cuando decide volver con los suyos, sufre un percance, y deberá sobrevivir malherido al crudo invierno. Pero lo hará con la ayuda de una joven crow. A partir de aquí, decide escribir todo cuánto le vaya aconteciendo en un cuaderno que lleva consigo, y en el que irá plasmando momentos cruciales de su vida. En La historia de Charley se nos narra la juventud de la difunta señora Charity, y cómo cierto secreto le será revelado a su hijastra, pudiendo tener una visión completa de una mujer que lo dio todo para cuidar de ella y de sus hermanos. La historia de dos personas que se ven obligadas a separarse, y por fin, en el invierno de sus vidas, vuelven a reencontrarse.

Durante la época que Johnson estuvo viviendo en Nueva York disfrutaba mucho del cine, y tras ver un par de western ambientados en la fiebre del oro, se planteó qué ocurriría si una muchacha apareciese en un mundo tan masculino e incluso violento como es el de los buscadores de oro.

De ahí surgió El árbol del ahorcado. Elizabeth y su padre, venidos desde el este, tras caer en desgracia por temas económicos, deciden probar suerte y se dirigen en diligencia a un asentamiento minero, donde el hombre quiere ser maestro de los niños de las pocas familias que haya. La diligencia es atacada, su padre muere, y la muchacha sobrevive pero queda malherida. Tras recibir los cuidados del áspero doctor Joe Frail y de Rune, su ayudante, termina por recuperarse, aunque solo en parte. No quiero revelar mucho, porque el motivo por el que Elizabeth no abandona el asentamiento es completamente distinto al de la película, y es mejor que lo descubráis vosotros. Me parece muy interesante la relación que se establece entre los tres personajes, y cómo Elizabeth, a pesar de encontrarse en una situación muy complicada, es capaz de desenvolverse con la cabeza muy alta. También hay personajes secundarios que no aparecen en el film, y que me parecen muy buenos y enriquecedores. Es interesante el hecho de poner un personaje femenino proveniente de una vida acomodada, en un lugar completamente salvaje, y ver cómo se las apaña. Una mujer sin la protección de una figura masculina, ya sea padre o marido, que la haga parecer respetable a ojos de las familias asentadas en el poblado. Son cuestiones a las que deberá enfrentarse Elizabeth, y lo hace con gran fortaleza.


Imagen de Filmaffinity
"Cuando Joe Frail recorrió ese camino por primera vez guiando a su caballo de carga, un fragmento de cuerda recién cortado colgaba de la rama balanceado por la brisa. El campamento sólo tenía unos meses, pero ya habían colgado a gente, y sin duda con motivo. Normalmente a los mineros les interesaba más el oro que los ahorcamientos." Fragmento de El árbol del ahorcado.

Estaba pensando hacer una entrada tratando relato y película, porque creo que hay mucha chicha que sacar. Para mí, las dos son estupendas.

En conclusión: si os gustan los relatos con personajes reales y creíbles, con toques de aventura, con cierta veracidad histórica, esta autora os lo va a dar. Con un lenguaje claro, sin florituras, a veces incluso duro, pero siendo capaz de transmitir ternura con pequeños detalles.

Para terminar, en cuánto a la edición que he leído de Valdemar, tiene una interesante presentación sobre la autora y su obra, y alguna anécdota que es muy de agradecer. Espero os animéis a darle una oportunidad, porque creo que sus historias tienen una gran calidad.

Hasta la próxima misión.

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