16 julio 2017

Novela: Los casos del detective Kogoro Akechi

Mi primer contacto con la obra de Edogawa Rampo fue a través de las adaptaciones a manga que realizó Suehiro Maruo de dos de sus historias: El extraño caso de la isla Panorama, y la perturbadora La oruga. Es por ello que asociaba a este autor al género del ero-guro (erotismo grotesco). Pero con el libro que traigo hoy he conocido su vertiente más detectivesca, y me ha entretenido un montón. Cierto es que no puedo valorar si es un gran autor de género negro y policíaco puesto que se trata de un género del que apenas he leído (algo de Agatha Christie, y alguna cosa más), pero me resulta llamativo leer unos relatos de suspense en un contexto que no sea el típico anglosajón.


Los casos del detective Kogoro Akechi (1924-1926)
Autor: Edogawa Rampo
Editorial Satori
Traducción: Rumi Sato
Género: detectivesco, misterio
Otras obras: El extraño caso de la isla Panorama; La oruga; El infierno de los espejos; Un amor inhumano...

Edogawa Rampo (1894-1965), cuyo nombre real era Hirai Taro, fue un prolífico autor de relatos y novelas de género negro, y una importante figura del ero-guro. A parte de escritor, también fue crítico literario, y se dedicó a la promoción de la novela negra en su país, propiciando la creación de la Asociación de Escritores de Misterio de Japón.

Este libro contiene tres de los primeros relatos que escribió de su popular detective. Inspirado por otros detectives literarios, como Dupin de Edgar Allan Poe, o Sherlock Holmes de Conan Doyle, creó un personaje que terminaría alcanzando gran popularidad, no sólo por su vertiente literaria, si no también por sus adaptaciones o inspiración en cine y manga-anime. El detective Akechi posee una mente brillante, pero es un tanto excéntrico en ocasiones. En los dos primeros relatos se involucra en los casos por pura curiosidad, no porque haya sido contratado. Le gusta ponerse a prueba, e intentar resolver los misterios a los que la policía no ha conseguido dar respuesta. Aún así, lo hace como un aficionado a la resolución de crímenes. En el tercer relato sí que empieza a actuar como un detective más profesional, puesto que se involucra en el caso por petición de una dama. 

Los relatos incluidos en este libro, sin extenderme para no desvelar nada, son los siguientes:

  • El asesinato de la cuesta D (1924). Kogoro Akechi y un amigo encuentran en la trastienda de una librería el cadáver de la esposa del librero.
  • El fantasma (1925). Un empresario sufre el acoso del fantasma de su peor enemigo.
  • Pulgarcito (1926). Una mujer de familia acomodada solicita a Kogoro Akechi que investigue la desaparición de su hijastra. Al mismo tiempo, un siniestro enano de gustos macabros trama una venganza. Es el relato más extenso.


Rampo planeando maldades.
Tienen cierto toque pulp, con crímenes salpicados por los deseos más primarios de los implicados. Las historias suelen estar narradas desde el punto de vista de distintos personajes, ya sean amigos de Akechi, o personas relacionadas con el caso. Normalmente Akechi aparece para interrogar, recoger pistas o dar la solución al enigma, pero nunca sabemos cómo se siente o qué piensa en primera persona. Es por ello que el detective me ha parecido un tipo bastante frío y perfecto, mientras que simpatizaba más con sus amigos, ya que es a través de sus ojos como voy conociendo la trama.

En el relato Pulgarcito conocemos a Monzo Kobayashi, amigo de Akechi. Con Kobayashi llegamos a conocer un poco el ambiente nocturno de Tokio, a través de sus morbosas incursiones por el parque de Asakusa, donde descubrimos cómo hombres de entre treinta y cuarenta años mantienen encuentros homosexuales, cómo viven los vagabundos que allí se cobijan, o cómo policías de paisano realizan alguna que otra detención. Es el que demuestra mayores flaquezas en algunos momentos, llevado por la pasión, pero también mayor honradez, ya que desea ayudar y solucionar el crimen. Creo que las historias me han gustado más por sus personajes secundarios que por el propio Akechi, que me llega a resultar demasiado brillante.

Son unas historias entretenidas, con algún giro que te sorprende, y para alguien que no esté muy curtido en el género negro o detectivesco, como yo, creo que puede ser una lectura muy amena para pasar una lánguida tarde veraniega.

Hasta la próxima misión.


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