05 enero 2018

Cómic: El invierno del dibujante


Primera entrada del año, y la voy a dedicar a un cómic que leí hace unos días. Como ya comenté en una entrada anterior, en 2017 apenas escribí sobre cómics/manga, y este nuevo año quiero dedicar más espacio a ello. Y he aprovechado para leer un cómic de un autor español, porque es bastante penoso que no conozca apenas lo que se produce en mi propio país. Me decidí por El invierno del dibujante porque trata sobre los historietistas de la editorial Bruguera, y sentía curiosidad por saber algo sobre ellos. Bruguera ha sido para mí (y para mucha gente) la editorial de mi infancia, ya que básicamente aprendí a leer con sus tebeos. Mortadelo y Filemón, 13 Rue del Percebe, Super López, Zipi y Zape... no puedo pensar en mi niñez sin que aparezcan todos esos personajes.

"En la España de 1957 ser historietista era un oficio. No eran artistas, eran obreros de la viñeta. Cobraban a tanto por página -o por viñeta-, trabajaban a destajo, siguiendo unos patrones establecidos e inamovibles. Renunciaban a sus originales y a sus derechos de autor a cambio del parné. Y en ese 1957 ocurrió algo que quebró la monotonía y sembró la esperanza. Cinco extraordinarios historietistas, famosos por sus personajes, osaron rebelarse." Antoni Guiral


Título: El invierno del dibujante
Autor: Paco Roca
Editorial Astiberri
Tomo único (128 páginas) Tapa dura
Otras obras: Arrugas; Las calles de arena; El faro...


En El invierno del dibujante se narra una situación que yo desconocía por completo. La historia comienza durante el invierno de 1959, cuando los dibujantes Guillermo Cifré, Carlos Conti, Josep Escobar y José Peñarroya deciden volver a la editorial Bruguera tras intentar editar su propia revista, Tiovivo. Partiendo de aquí, y mediante una narración no lineal en la que hacemos varios saltos al pasado, vamos conociendo las circunstancias por las que estos dibujantes decidieron abandonar Bruguera.

A parte del tema económico, puesto que consideraban que no estaba bien pagado el trabajo que realizaban, estaba el hecho de perder los derechos de sus personajes, ya que la editorial se quedaba con todos los originales. Al querer editar su propia revista pretendían ser dueños de su propio trabajo, que nadie les censurase, y poder hacer una publicación más adulta, con crítica social. Pero su aventura, a pesar de todo el trabajo invertido para llevarla a cabo, no llegaría a buen fin y, como vemos justo al principio, terminarán volviendo a Bruguera, excepto Eugenio Giner, que comenzará a trabajar para editoriales extranjeras.

La sensación que me ha dejado tras leerlo es de tristeza hacia todos los personajes. Incluso aquellos que deberían haberme provocado más disgusto, terminan por darme lástima por que no son más que otras víctimas de la maquinaria empresarial. Esos cinco dibujantes lo dan todo para cumplir un sueño, como es poder expresar aquello que quieren con sus historias, y todo se confabula para que el proyecto no salga adelante y se vean obligados a volver al redil.

"La libertad en un país falto de ella se paga." fragmento del epílogo de Antoni Guiral


Con lo que he descrito tampoco quiero dejar la sensación de que se trata de un dramón. La historia es bastante costumbrista, y tiene momentos que te sacan una sonrisa con determinadas conversaciones o situaciones. Es un cómic que hay que leer más allá de los diálogos; hay que observar sus silencios porque dan bastante información sobre el carácter de algunos personajes. Y visto de forma positiva, de no haber ocurrido esto, Bruguera no hubiera tenido necesidad de buscar otros dibujantes, y Francisco Ibáñez, entre otros, no hubiesen entrado en la editorial ni hubiesen gestado unos personajes que tanto me han dado durante mi niñez.


En cuánto a la parte visual, algo que me ha llamado la atención es el propio papel en el que ha sido impreso. A parte de que el papel es de un grosor bastante importante, no se trata de papel blanco, si no con tonos pastel, donde los tonos azules (fríos) coinciden con las partes de invierno, y los tonos naranjas y rosados (cálidos) coinciden con las partes de primavera y verano. Al tratarse de una trama no lineal donde se intercalan momentos presentes y pasados, los tonos varían constantemente a lo largo del cómic. Me ha parecido muy curioso.




El dibujo, como podéis ver en las imágenes que adjunto, es de estilo realista, en colores planos superpuestos para dar más volumen (bueno, si hay alguien de Bellas Artes, lo mismo se tira de los pelos por si he dicho esto mal, jajaja...). Me resulta visualmente agradable, aún cuando soy una fanática del blanco y negro al estar tan acostumbrada a leer manga.

En conclusión: Me parece un cómic interesante y entretenido, y un homenaje a esos artistas que le echaron narices e intentaron luchar por sus derechos. Me anima a querer leer más cosas de Paco Roca.

¿Conocéis otras obras de este autor? ¿Alguna que me recomendéis especialmente?

Hasta la próxima misión.


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