11 marzo 2018

Novela: La perra de Alejandría

Es curiosa la evolución que he tenido con los libros de Pilar Pedraza que, aunque de momento solo han caído tres en mis manos, he pasado del "no me ha gustado nada" a "quiero más" como una yonqui. La primera novela que leí de ella fue El síndrome de Ambras, y no me gustó. No sabría decir exactamente dónde residían mis pegas, pero una de ellas fue sin duda los personajes. Supongo que me he mal acostumbrado a que haya siempre algún personaje más amable, que tenga cierta luz, y en esta novela eran todo oscuridad, y si había alguno un poco más normal, no me generaba interés y me importaba un pito lo que le ocurriese.

Por recomendación de los componentes del podcast Todo tranquilo en Dunwich, me animé a leer Arcano 13, cuentos crueles. Y aquí sí que sí (gracias, chicos). A través de estos relatos le cogí mejor el pulso a su autora, y disfruté muchísimo de las inquietantes y oscuras tramas que va tejiendo, además de quedar prendada de un pequeño gran personaje: Ángela, la niña bruja de Mater Tenebrarum. Y ahora que lo pienso, no dediqué una entrada a este recopilatorio de cuentos, con lo que me gustó. Así que ya tengo tarea pendiente.

Poco a poco quiero ir leyendo más de esta autora, porque me gusta la forma en que te envuelve la atmósfera de sus historias, lo perturbador de algunas de sus escenas, esa belleza dentro de lo macabro.


La perra de Alejandría (2003)
Autora: Pilar Pedraza
Editorial Valdemar (El Club Diógenes)
Género: histórico, sobrenatural, terror
Otras obras: El síndrome de Ambras; Arcano 13, cuentos crueles; Mystic topaz...

Nos encontramos en la ciudad de Alejandría, en los inicios de la era cristiana, para asistir a las celebraciones de las fiestas dionisiacas. En un momento donde el avance del cristianismo va arrinconando cada vez más a los cultos paganos, y la intolerancia es cada vez mayor, estas fiestas ponen al límite la paz social de Alejandría. A través de un noble dacio exiliado en la ciudad, Mihal Gospod, conocido como Bárbaro, conoceremos los conflictos y la decadencia de esta ciudad.


Como comenté en mi cuenta de Goodreads, el libro me ha sorprendido porque no me esperaba que tuviese una parte fantástica. No conocía esta novela, y la vi en la biblioteca a la que suelo ir habitualmente. Como me apetecía leer más cosas de Pilar Pedraza, la cogí. Por la sinopsis deduje que sería una historia más realista, haciendo una recreación del brutal asesinato público de la filósofa Hypatia a través del personaje de Melanta, y del choque entre la cada vez más poderosa fe cristiana y los cultos paganos de procedencias griegas y egipcias. Pensé que el terror que hubiese sería originado por la violencia de la historia, por los crímenes y los disturbios que imaginaba que encontraría. Y en gran parte, así es, pero también hay terror sobrenatural, y me ha encantado ese final que no podía ni sospechar.

Bárbaro, exiliado en Alejandría tras ser el único superviviente de la matanza de su familia, es uno de los seguidores de la secta del Perro o cínicos (corriente filosófica que apuesta por un estilo de vida frugal y sencillo), y sobrevive por las calles de la ciudad gracias a los recursos que le ofrece la naturaleza y la bondad de las gentes. Su forma de vida en constante movimiento le hace ser testigo y/o conocedor de lo que va ocurriendo en la urbe, tanto lo bueno como lo malo. Será presentado a Melanta, importante filósofa y astrónoma que trabaja en el Museo de Alejandría, y pasará a convertirse en uno de sus estudiantes.

Con las celebraciones del culto a Dionisos, el preceptor de la ciudad intenta que estas transcurran sin incidentes, pero lo tendrá complicado por la gran intolerancia que se respira del lado cristiano hacia todo aquello que sea pagano, y fomentada por el obispo Críspulo, que está decidido a que haya una única fe. Tendremos crímenes y venganzas, tanto de un lado como del otro, a cada cual más salvaje, y Pilar Pedraza no se arrugará a la hora de plantarte algunas descripciones que ponen los pelos de punta.


Diógenes (1860), por el pintor Jean-Leon Gérôme.
Representación del filósofo griego, reconocido por ser
seguidor de la escuela cínica, acompañado de perros.
Aquí, al igual que en los anteriores libros que he leído de esta autora, los personajes no son precisamente amables o inocentes. El propio Bárbaro tiene comportamientos o pensamientos más que cuestionables. Sobreviven en una especie de jungla donde muchas veces tienen que sacar las garras. Incluso uno de los personajes infantiles, la niña Mirra, parece un animalillo salvaje y llega a sorprenderte con algunas de sus actuaciones. Te muestra seres humanos a veces muy inquietantes.

La principal idea que me ha quedado tras leer el libro es el odio y el miedo a lo que es diferente. Ese intento constante por hacer desaparecer todo aquello que es anterior, relegarlo al olvido. El destruir templos y monumentos paganos, o abandonarlos sin ningún tipo de mantenimiento para que sea el paso del tiempo el que los borre. Ciudadanos que se convertían a una fe en la que no creían para no ser señalados, y vivir con esa fachada.

"La gran dama se había sumido en la contemplación melancólica de aquella ruina, y pensaba mantenerse fiel a su manera de entender las cosas. No iba a resistirse, pero tampoco a cambiar como lo estaban haciendo muchas familias acomodaticias y oportunistas, que bautizaban a sus hijos en la fe cristiana mientras seguían ofreciendo sacrificios a los dioses en privado. Orestes era uno de ellos y por eso le despreciaba."


También he notado en algunos momentos cierto temor hacia lo femenino y sus cuerpos por parte de los personajes masculinos, cosa que al principio no sabía cómo interpretar. Imagino que temen esa conexión de la mujer con los misterios de la naturaleza, y ese poder que podría llegar a usar para invocar a las fuerzas, según las creencias antiguas, pero esto es deducción mía. Tengo que admitir que me ha costado un poco entender algunas cosas debido a mi desconocimiento en mitología o filosofía, y he tenido que buscar conceptos que no conocía, por ejemplo los cínicos. Tampoco ha sido una cosa traumática, ya que puedes seguir la trama relativamente bien, pero sí que es un libro que te exige un poquito si quieres empaparte bien del todo.

Una novela que me ha gustado mucho por su ambientación, con momentos realmente espeluznantes con los que cualquier amante del terror gozará de lo lindo. Y con un final que a mí me ha encantado, aunque seguro que habrá quien piense que no le pega ese locurón. Pero yo le he dado palmas con las orejas porque me encanta lo siniestro, ¡qué leches!

Espero que la entrada no haya quedado demasiado caótica. Deseo leer más de esta autora, y de momento tengo esperando en el estante su ensayo Brujas, sapos y aquelarres, que ya estuve ojeando hace un tiempo y pinta bien.

Hasta la próxima misión.


2 comentarios:

  1. Hola :D
    Muy interesante la reseña, no conocía de nada a esta autora,
    y el ensayo que mencionas al final me ha parecido super interesante, queda apuntado :)
    La novela puede estar bien, me llama la atención ese giro que comentas hacia lo tenebroso. Porque parece una novela histórica pero con toques góticos, curioso.
    Muchas gracias por la reseña, me has descubierto una autora que no conocía de nada.
    Saludos :D

    Por cierto, soy Owen, que no sé como saldrá el comentario por aquí e igual no pone nombre ni nada XD.
    Te leo en próximas entradas! :)

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    Respuestas
    1. ¡Buenas! El comentario sale con tu nombre, ningún problema, jeje... Hacía ya bastante tiempo que había visto libros de esta autora en la sección de terror, por eso me sonaba, pero leerla fue hace cosa de año y medio, más o menos. La mayoría de sus libros están publicados por Valdemar. Si te gustan las historias oscuras, crudas y en momentos incómodas, creo que Pedraza te puede gustar. Los personajes de esta mujer son de lo más inquietante, y a veces crueles, que he leido. Poco a poco irán cayendo más libros, porque es un disfrute sufrir con esta mujer, jajaja...

      Muchas gracias por pasarte y comentar. Saludos.

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