10 junio 2018

Novela: La bestia ciega

Apenas había salido de la misteriosa isla Panorama creada por Edogawa Rampo (1894-1965), cuando me he vuelto a adentrar en su retorcido universo. Si la primera tenía una atmósfera malsana mezclada con una extraña belleza, en La bestia ciega lo que he encontrado es de un grotesco y una perversidad que no me esperaba para la época en la que se escribió. Nos encontramos ante una novela 100 % eroguro, no apta para todos los públicos. Tanto, que el propio autor decidió censurar uno de los capítulos por parecerle demasiado perverso (capítulo que se ha recuperado en la edición de Satori). Pero esta novela contiene más que la truculenta historia de un criminal; nos está relatando cómo era la vida en Tokio en los años 20, y te descubre ciertos aspectos de la sociedad de su tiempo.


La bestia ciega (Mojû - 1931)
Autor: Edogawa Rampo
Editorial Satori
Traducción: Daniel Aguilar
Género: crimen, ero-guro
Otras obras: El extraño caso de la isla Panorama; Los casos del detective Kogoro Akechi; Los crímenes del jorobado; El lagarto negro...

Ranko Mizuki, la Reina de la Revista y la más bella flor de la escena music hall de Tokio, ha sido inmortalizada en mármol por un célebre escultor. Su esplendoroso cuerpo, de proporciones perfectas, es la pieza más admirada del Museo de Bellas Artes de la ciudad y Ranko acude allí a diario para deleitarse con la contemplación de su propia carne esculpida en mármol. Sin embargo, será su hermosura lo que acabe por convertir a Ranko en la presa más deseada de la bestia ciega.


Como en otras historias de este autor, se toca el tema de las obsesiones, sean del tipo que sean, y cómo esas obsesiones llegan a convertirse en el motor de la existencia de sus protagonistas. Personajes que no son capaces de adaptarse a su realidad intentan transformar lo que les rodea, ya sea a pequeña o gran escala, para crear su propio mundo. 

En La bestia ciega nos encontramos con un extraño hombre, ciego, que según vamos descubriendo, ha heredado una gran fortuna de sus padres. La carencia del sentido de la vista hace que su sentido del tacto se desarrolle muchísimo, y se obsesiona en el deleite que le prodigan sus manos al tocar las formas de un cuerpo femenino. Dilapida su fortuna para construir un mundo propio, sensual y táctil. Una enorme habitación en la que recrea el cuerpo femenino en diferentes materiales, para disfrute de sus manos. Pero con el tiempo su obsesión va a más, y no le basta con esas frías réplicas de cuerpos. Necesita un cuerpo femenino de verdad, y es en este punto donde cruza la línea roja y se convierte en la bestia ciega. Acecha a sus presas, las secuestra, y las encierra en esa extraña habitación donde dará rienda suelta a todas sus enfermizas obsesiones.


Según va avanzando la historia, se va volviendo más delirante. De hecho, al final de la novela hay un epílogo del propio traductor, Daniel Aguilar, que la denomina ero-gro-nonsense, es decir, erotismo grotesco sin sentido o absurdo. Cuando creía que ya había leído algo difícil de superar en cuanto a depravación, pam... me sorprendía con algo todavía más bestial y grotesco.

Algo que me ha llamado mucho la atención del libro son las mujeres que aparecen. Según iba leyendo, me vino a la cabeza un artículo que leí hace mucho sobre las moga o modan gaaru (chicas modernas) de la era Taisho, que serían algo parecido a las flapper en Estados Unidos. Tanto la estrella Ranko Mizuki como las otras que aparecen en la historia son mujeres jóvenes, independientes económicamente y con un estilo de vida bastante liberado para lo que eran las normas sociales en el Japón de los años 20 o 30 del siglo XX. Visten ropa occidental, van a cafés y fiestas, salen con hombres... vamos, todo lo contrario a lo que la sociedad japonesa esperaba de ellas. También, en un momento de la novela aparece un grupo de buceadoras, chicas que recolectaban ostras y marisco en el mar, y en la conversación que mantienen queda claro que son ellas las que con su duro trabajo sacan adelante a sus familias. Acostumbrada, por otras novelas japonesas, a una imagen más sumisa y tradicional de la mujer, encontrarme con este otro tipo de féminas me ha resultado llamativo.

He de aclarar que no se trata de una novela detectivesca en la que seguimos las pesquisas de la policía para atrapar al criminal. En todo momento seguimos los pasos de esta bestia, y vemos cómo va evolucionando su forma de actuar. Lo que al principio es una obsesión puramente sensual termina transformándose en puro placer asesino. Rampo no se corta un pelo a la hora de describir sus crímenes, y el nivel de brutalidad y delirio es tan alto en algunos momentos que no sabes si horrorizarte, o reírte entre sudores fríos.


En conclusión: El extraño caso de la isla Panorama es una novela que, aún teniendo momentos un tanto macabros, creo que es más asequible para el público en general. Sin embargo, La bestia ciega alcanza unos momentos de crueldad y sadismo que no todo el mundo puede tolerar. Nos introduce en la enfermiza mente de un terrible criminal, y somos testigos de sus actos. Hay relaciones amorosas enfermizas y sadomasoquismo, delirio, violencia, sangre... una combinación de elementos solo recomendable para lectores con estómago fuerte... y con cabezas taladradas como la mía. Sin duda, aquí tenemos al maestro del ero-guro en estado puro.

Hasta la próxima misión.


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